Viernes 3 de Septiembre del 2010  
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
 
 
Elliott Carter x 100: Cumplir años componiendo
Un día después del centenario de Messiaen, el 11 de diciembre de 2008 cumplió cien años Elliott Carter, quien lo festejó en el Carnegie Hall con Daniel Barenboim y la Orquesta Sinfónica de Boston dirigida por James Levine. Un siglo de un compositor que exploró diferentes estéticas y lo sigue haciendo. Por Luciano Marra de la Fuente
 

 

Elliott Carter, en el escenario del Carnegie Hall, es aplaudido por James Levine, Daniel Barenboim y la Orquesta Sinfónica de Boston, el 11 de diciembre de 2008, foto de Chris Lee/Carnegie Hall

Debe ser la primera vez en la historia de la música que una orquesta le rinde un homenaje a un compositor por el centenario de su nacimiento y que el mismo compositor esté presente para escucharlo. Esto pasó el 11 de diciembre pasado cuando el estadounidense Elliott Carter festejó su cumpleaños en el Carnegie Hall de Nueva York con un concierto de la Orquesta Sinfónica de Boston dirigida por James Levine, junto al pianista Daniel Barenboim como solista.

Tanto Levine como Barenboim son defensores a ultranza de la obra de Carter, interpretando y encomendándole nuevas piezas para estrenar. Vale la pena recordar  que Barenboim le encargó para la Staatsoper Unter den Linden de Berlín –el teatro que dirige– la única ópera que escribió hasta el momento, What next?, estrenada en 1999. De la pasión de Levine y Barenboim, nació el encargo de Interventions para piano y orquesta, la última pieza de Carter estrenada el 4 de diciembre en Boston y que fue escuchada en el concierto centenario del Carnegie Hall.

Ese concierto culminó con Le Sacre du Printemps de Igor Stravinsky, obra que fue fundamental para que Carter decidiera su vocación como compositor cuando la escuchó a los quince años en el estreno neoyorquino en 1924, dirigida por Pierre Monteaux con la misma Orquesta de Boston. Ese mismo año también conoció al compositor Charles Ives, quien era el vendedor de seguros de su familia, con el que asistió a varios conciertos de autores nuevos como Stravinsky, Shoenberg y Varèse, y escribió su carta de recomendación para pudiera ingresar a la Universidad de Harvard y estudiar composición. Luego de sus estudios universitarios donde tuvo a Walter Piston como profesor, se trasladó a Francia donde tomó clases con la ineludible Nadia Boulanger.


Carter y nosotros

¿Qué importancia puede tener para el campo musical argentino un compositor de Estados Unidos que cumple cien años y es totalmente desconocido para nosotros? Más allá de su longevidad, es notable que la creatividad de Elliott Carter no haya cesado: después de cumplir noventa años escribió más de cuarenta obras, diez el año pasado y seis este 2008. Lo interesante es ver su largo camino creativo en el cual abordó diferentes estéticas.

Elliot Carter en su estudio en Nueva York,
foto de R. Conrad/The New York Times

En un principio encontramos un neoclasicismo influenciado por Boulanger y la nueva simplicidad emparentada con la estética norteamericana de Aaron Copland (primer período creativo hasta 1948). De esta época son sus ballets Pocahontas (1936) y The Minotaur (1947), la Sinfonía N° 1 (1942), la “barberiana” Elegy (1943) para cuerdas y la Sonata para piano (1945-6) que ya deja entrever su futura etapa.

Luego pasa a una mayor complejidad emparentada con las vanguardias europeas (Debussy, Bela Bartók y Alban Berg) y los norteamericanos ultramodernos (Ives, Henry Cowell, Conlon Nancarrow), a partir de la Sonata para violoncello (1948) hasta las Variaciones para orquesta (1954-5). Finalmente, a partir del Cuarteto para cuerdas N° 2 (1959), su estilo maduro –inspirado en la vanguardia musical europea con Pierre Boulez y Luigi Nono a la cabeza– posee una complejidad rítmica mucho mayor y la estructura formal se fragmenta.

Hasta fines de los setentas recibió encargos de sus compatriotas, mientras que, a partir de los ochentas y al ocupar un lugar solitario en su país como compositor avant-garde, fueron los europeos quienes admiraron su obra y le pidieron nuevas. Comienza a componer obras pequeñas para instrumentos solistas, quizá inspiradas en las Sequenzas de Luciano Berio. Paralelamente, escribe una serie de obras para orquesta y de cámara en donde el principio de oposición instrumental es cambiado por el de igualdad, según sus palabras, una “mirada democrática” a lo sonoro.

Dos trilogías sinfónicas, encargadas por el director de orquesta Oliver Knussen, son ejemplo de esto: Three Occasions (1986-9) y Symphonia: sum fluxae pretium spei (1994–7), ambas constituidas por tres obras independientes, aunque en esta última hay una idea conceptual integradora. Siguiendo con el concepto democrático en música, el Cuarteto para cuerdas N° 5 (1995) está concebido en seis movimientos cortos que son rodeados por momentos de sonidos donde los músicos se escuchan entre sí y practican sus partes.

Una escena de What Next?, puesta en escena de Christopher Alden,
Miller Theater, diciembre 2007, foto de Josh Haner/The New York Times

Particular es What Next? (1999), la única ópera de Elliott Carter hasta el momento –aunque está pensando en componer una nueva próximamente. Con un libreto en un tono absurdo del musicólogo y escritor Paul Griffiths, que lo acerca a Beckett y a Ionesco, la ópera comienza con un accidente de tránsito luego del cual seis personajes –una diva obsesionada de si misma, una madre incurablemente materna, un astrónomo, una especie de gurú, un aspirante a cómico y un niño hambriento de comida chatarra– tratan de reconstruir/recordar sus vidas, a través de solos y conjuntos en un lenguaje musical cómico.

Hasta el momento, sólo agrupaciones extranjeras han tocado algunas de las obras de Elliott Carter en la Argentina: este año para Mozarteum la pianista Elena Bashkirova –mujer de Barenboim– tocó Intermittances (2005), la London Sinfonietta en el Ciclo de Música Contemporánea del San Martín de 2001 interpretó los 8 Etudes and a Fantasy (1949-50)… Unas pocas obras que no permiten disfrutar a pleno a este compositor centenario que, como queda demostrado, tiene diferentes estéticas que podrían ser todo un descubrimiento para nuestro público.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Diciembre 2008


Biblografía

Oteri, Frank
2000        “The Career of a Century: Elliott Carter”, NewMusicBox.com,
               marzo 2000.

Schiff, David 
2001       “Carter, Elliott (Cook)” en The New Grove Dictionary of Music
             
 and Musicians, editado por Stanley Sadie y John Tyrrel. Londres:
               Macmillan.

Smith, Steve
2008       "A Lifetime of Music, a Weekend With Old Friends", New York Times,
              15 de diciembre de 2008.

Tommassini, Anthony
2008       "Celebrating a Birthday as Well as a Score", New York Times, 12 de
               diciembre de 2008.

Wakin, Daniel J.
2008       "Turning 100 at Carnegie Hall, With New Notes", New York Times, 11
               de diciembre de 2008.

Discografía
Hasta hace un par de años se podía conseguir en Buenos Aires el disco dedicado a la Symphonia y al Concierto para clarinete editado en la serie 2021 de Deutsche Grammophon por la BBC Symphony Orchestra dirigida por Oliver Knussen, y un disco del Ensamble InterContemporain, dirigido por Pierre Boulez, en una edición barata de Apex/Warner, con el Concierto para oboe por Heinz Hollinger, Esprit Rude/Esprit Doux para flauta y clarinete, el ciclo de canciones A Mirror on Which to Dwell sobre poemas de Elizabeth Bishop por la soprano Phyllis Bryn-Julson y Penthode para cinco grupos de cuatro instrumentos. Revisando bien las bateas se puede encontrar la ópera What Next?, que viene junto al ASKO Concerto, ambas obras dirigidas por Peter Eotvös, y un disco con música de cámara por el Arditti Quartett, que incluye el Cuarteto N° 5 y la Sonata para violoncello, entre otras obras.


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Publicado el 22/12/2008
 
         
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