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"El triunfo del honor" en el Centro Cultural 25 de Mayo : Alessandro vendicato
La Ópera de Cámara del Teatro Colón abrió su temporada 2018 con la exhumación de una ópera de Alessandro Scarlatti, meritoria y justa reivindicación de una figura relegada del panorama musical barroco. Por Ernesto Castagnino
 

Evelyn Ramírez (Leonora Dorini),  Sofía Di Benedetto (Doralice) y Josué Miranda (Cornelia) en el primer acto de Il trionfo dell'onore, Ópera de Cámara del Teatro Colón, Centro Cultural 25 de Mayo, 2018

IL TRIONFO DELL’ONORE (El triunfo del honor), ópera en tres actos de Alessandro Scarlatti. Función del domingo 29 de abril de 2018 en el Centro Cultural 25 de Mayo, organizada por Ópera de Cámara del Teatro Colón. Dirección musical: Iñaki Encina Oyón. Dirección de escena: Violeta Zamudio. Escenografía: Carmen Auzmendi. Vestuario: Gonzalo Giacchino. Iluminación: Mauro Pujía. Elenco: Victoria Gaeta (Riccardo Albenori), Evelyn Ramírez (Leonora Dorini), Flavio Oliver (Erminio Alberoni), Sofía Di Benedetto (Doralice Rossetti), Pablo Urban (Flaminio Castravacca), Josué Miranda (Cornelia Buffacci), Cecilia Pastawski (Rosina Caruccia), Mariano Gladic (Capitán Rodimarte Bombarda), Clara Hecker y Mateo de Urquiza (actores). Ensamble barroco.

Un ensayo plagado de tropiezos, ocho artistas empeñados en dar vida a sus roles y dos tramoyistas intentando cumplir con las indicaciones de la puesta escénica y (cuando no) con el capricho de alguno de los divos. La simpática propuesta de Violeta Zamudio para Il trionfo dell’onore, esta ópera cómica del siglo XVIII —que vuelve a ver la luz en su forma original a 300 años de su estreno— ayudó a apreciar el carácter novedoso y experimental que contenía esta pieza al estrenarse en Nápoles en noviembre de 1718.

Intentemos un pequeño ejercicio de imaginación: representarnos a Alessandro Scarlatti ya en su madurez creativa, planteándose la idea de crear una ópera cómica, pero utilizando la lengua italiana culta en lugar del dialecto napolitano que le estaba reservado al género bufo. Una suerte de híbrido entre la rígida estructura de la ópera seria, con sus reyes y dioses empeñados en grandes problemas, y la ópera bufa, con sus personajes campechanos ocupados en asuntos triviales como conquistar una doncella o aprovecharse de un viejo ricachón. Imaginemos a Scarlatti ideando, además de las consabidas arias, varios duetos y cuartetos, algo absolutamente inusual para la época. Tratemos de representarnos, finalmente, al compositor napolitano de 58 años, pensando en el efecto cómico-teatral que lograría haciendo que el rol protagónico masculino —un joven donjuán— lo cante una soprano en travesti en lugar de un tenor, y en cómo se reiría el público al presentar el rol de Cornelia —una vieja ricachona que suspira por el amor de Flaminio— interpretado por un tenor en travesti en lugar de una contralto.

Este genial compositor, considerado el padre de la Escuela Napolitana, no sólo tuvo el mérito, como es sabido, de crear la obertura en tres secciones (rápida-lenta-rápida) que se mantendrá hasta fines del siglo XIX, de imponer el recitativo acompañado (remplazando al austero recitativo seco) y de cultivar el aria da capo (con sus repeticiones ornamentadas para lucimiento del solista), sino que también se permitió experimentar y romper con los géneros existentes, dando lugar a nuevos formatos, inéditos hasta ese momento. Il trionfo dell’onore es entonces, la primera o quizás una de las primeras, comedias burguesas que utilizan el italiano culto en lugar del dialecto, lo que la convertía, en 1718, en una obra de vanguardia y que, a la hora de sopesar sus virtudes y decidir su programación en la actualidad, no constituye un dato para nada menor.

 Pablo Urban (Flaminio), Flavio Oliver (Erminio) y Evelyn Ramírez (Leonora), junto a los actores Clara Hecker y Mateo de Urquiza, en el primer acto de Il trionfo dell'onore, Ópera de Cámara del Teatro Colón, Centro Cultural 25 de Mayo, 2018

Zamudio presentó esta típica comedia de enredos amorosos a través del artilugio del “teatro dentro del teatro”, en los dos primeros actos, al modo de un accidentado ensayo teatral que en el tercero se convierte en una suerte de función con vestuario en el que aparece incluso la referencia a la commedia dell’arte. Pero siempre se trata de un work in progress, un “híbrido” entre un ensayo y una función. Un experimento o una trasgresión de las formas como es en sí misma esta obra, y que, como tal, puede salir más o menos bien o más o menos mal. En conjunto la propuesta contiene frescura y eficacia en el rasgo enfatizado para cada personaje: Riccardo con su deseo sexual irrefrenable, Rodimarte con su ampulosa fanfarronería, Erminio con su afectada nobleza, Doralice con su vanidad... La ambigüedad propia de los roles travestidos quedó resuelta en forma interesante en el rol de Riccardo, jugando con la idea de una mujer atraída por otras mujeres y la presencia de una prótesis fálica con la que aborda a sus conquistas. En el otro rol travestido, el de Cornelia, las marcaciones remitían más al consabido sketch del gay amanerado o la travesti que persiguen al varón heterosexual, un clásico del humor televisivo y revisteril hasta la última década del siglo pasado que hoy deja un sabor algo añejo.

Un equipo vocal de ocho cantantes compuesto por dos sopranos, dos mezzosopranos, un contratenor, dos tenores y un bajo, sirvieron magníficamente a la música de Scarlatti en una labor de conjunto sin fisuras. Victoria Gaeta resultó estupenda en su personificación del arrebatado Riccardo Albenori, ganando en seguridad hasta la bellísima aria “Gia parmi” en la que su voz, acompañada del melancólico sonido del oboe, se proyectó con la belleza de su timbre lírico. Una grata sorpresa resultó la joven soprano Sofía Di Benedetto que, como la caprichosa y narcisista Doralice, desplegó una voz de gran precisión y agilidad.

Evelyn Ramírez (Leonora), Flavio Oliver (Erminio), Victoria Gaeta (Riccardo) y Sofía Di Benedetto (Doralice) en el tercer acto de Il trionfo dell'onore, Ópera de Cámara del Teatro Colón, Centro Cultural 25 de Mayo, 2018

La mezzosoprano Evelyn Ramírez estuvo sencillamente deslumbrante en cada aparición, transmitiendo el patetismo del personaje de Leonora (una especie de prima lejana de la Donna Elvira mozartiana) con un tratamiento preciosista y sutil de las palabras, además de una profunda comprensión del estilo. Ramírez nos brindó el momento más alto de la velada con el aria di lamento “Ne vuoi più mia fiera sorte” (¿Qué más quieres, suerte cruel?) donde la línea vocal, sostenida por las tristes violas, se exhibió en todo su esplendor. También el contratenor Flavio Oliver hizo un retrato muy convincente del envarado Erminio Alberoni, una suerte de “divo” que busca su propio lucimiento. Excelentes, también, resultaron Cecilia Pastawski como Rosina, los tenores Pablo Urban como Flaminio y Josué Miranda como Cornelia, completando, con el bajo Mariano Gladic en el rol de Rodimarte, un equipo de potentes intérpretes vocales y muy eficaces actores.

El ensamble barroco reunido para esta ocasión contó con un bajo continuo de lujo en los experimentados Miguel de Olaso en el laúd y Manuel de Olaso en el clave. En este último recayó, además, la edición crítica de la partitura realizada para esta producción, siguiendo el manuscrito encontrado en Inglaterra hace relativamente poco tiempo. El español Iñaki Encina Oyón, a cargo de la dirección musical, realizó una exposición fluida y ágil de la bellísima música de Scarlatti, encontrando matices y colores que vehiculizaran los affetti, pero sin sacrificar nunca la teatralidad en pos de la mera pulcritud del sonido. El trabajo con los diversos números de conjunto denotó conocimiento del estilo y la búsqueda de la expresión antes que el efecto.

Entusiasma verdaderamente esta apertura de temporada de la Ópera de Cámara del Teatro Colón, no solo por el excelente resultado obtenido en cuanto a calidad artística, sino por reunir varios méritos: la reivindicación de un compositor extraordinario, pero injustamente relegado, el estreno local de una ópera barroca, la realización de la edición crítica de la partitura a partir del manuscrito original, y la reunión, finalmente, de un equipo vocal e instrumental conocedor del estilo. Un trabajo silencioso y meritorio en el que no siempre repara el espectador inadvertido al momento de sentarse a disfrutar del espectáculo, y que por eso es necesario destacar. Pequeños y grandes lujos que puede darse el público porteño, gracias al ciclo dirigido por Marcelo Lombardero.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Mayo 2018

Escena final de Il trionfo dell'onore, Ópera de Cámara del Teatro Colón, Centro Cultural 25 de Mayo, 2018

Para agendar
Las últimas funciones de Il trionfo dell’onore se realizarán el viernes 4, el sábado 5 y el domingo 6 de mayo en el Centro Cultural 25 de Mayo. Entrada $100. Más info: www.teatrocolon.org.ar / www.cc25.org

Imágenes gentileza Teatro Colón / Fotografías de Máximo Parpagnoli
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Publicado el 02/05/2018
     
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