Jueves 24 de Mayo de 2018
Una agenda
con toda la música


Jueves 24
Viernes 25
Sábado 26

Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

[DVD/BD] "El rapto en el Serrallo" en el Festival de Glyndebourne : Oriente pacificado
El singspiel mozartiano recibió una ecuánime puesta de David McVicar y una comedida dirección musical de Robin Ticciati en el Festival 2015. Algo que supuestamente debiera dejarnos satisfechos a todos. Por Cristóbal Astorga Sepúlveda
 

Tobias Kehrer (Osmin) y Edgaras Montvidas (Belmonte) en el primer acto de El rapto en el Serrallo, Festival de Glyndebourne, 2015

EL RAPTO EN EL SERRALLO (Die Entführung aus dem Serail), singspiel en tres actos de Wolfgang Amadeus Mozart. Dirección musical: Robin Ticciati. Dirección de escena: David McVicar. Escenografía y vestuario: Vicki Mortimer. Iluminación: Paule Constable. Coreografía: Andrew George. Reparto: Sally Matthews (Konstanze), Mari Eriksmoen (Blonde), Edgaras Montvidas (Belmonte), Brenden Gunnell (Pedrillo), Tobias Kehrer (Osmin), Franck Saurel (Pachá Selim). Coro Glyndebourne, dirección: Jeremy Bines. Orquesta de la Era de la Ilustración. Grabación del vivo desde el Festival de Glyndebourne, agosto de 2015. 1 BD (168 + 12 minutos). Audio LPCM 2.0 y DTS-HD Master Audio 5.1, subtítulos (no castellano). Opus Arte 2016 (OA BD 7204 D).

Cuando el director de escena David McVicar irrumpió en el panorama de la ópera a comienzos de los 2000, fue rápidamente identificado como un enfant terrible. Sus puestas tenían el sello de alguien que ama realmente la ópera, atento como pocos al libreto y al contexto histórico de las obras. Lo verdaderamente interesante es que McVicar podía hacer todo eso y además producir una interpretación estimulante, muchas veces polémica, pero nunca desfachatada. Con el tiempo, McVicar se transformó en una apuesta segura para aquellos espectadores que rehuían de las puestas en escena no-literales, pero que se han aburrido de ver el repertorio tradicional interpretado de manera conservadora.

Hoy esa imagen se haya ligeramente diluida: después que Peter Gelb jubilara la versión de Franco Zeffirelli para Tosca en el Metropolitan de Nueva York, el encargado de abrir la temporada 2009-2010 con una nueva producción fue Luc Bondy. Esa puesta pasó a la historia como un gran fiasco. Hoy, a menos de una década de ese seudo-escándalo, el encargado de desahuciar la puesta de Bondy es precisamente David McVicar, cuya producción de la ópera de Puccini significa, cosa curiosa, un giro conservador en el programa renovador de Gelb. Hoy por hoy, un quinto de la temporada actual del Metropolitan son puestas de McVicar.

Este Rapto en el Serrallo es un ejemplo de su trabajo más reciente: una dirección escénica cuidadosa y detallada, agraciada por el trabajo en la escenografía y el vestuario de Vicki Mortimer, y la iluminación casi pictórica de Paule Constable. El resultado es de una belleza muchas veces apabullante: el ingreso del Pachá Selim en el acto primero parece salido de un cuadro de Delacroix. Momentos como ese muestran el trabajo colaborativo de McVicar y su equipo en su mejor nivel. Hay momentos de comedia física en el primer enfrentamiento de Osmin y Pedrillo, un diálogo metafórico de dos culturas a través del cuidado de un jardín. Hay también momentos más osados, como el trato entre Osmin y Blonde al comienzo del acto segundo, una pelea doméstica en la cocina que termina con parte del mobiliario hecho trizas. Pero fuera de ese equilibrio entre el respeto por la obra y el intento de proporcionar una interpretación más actualizada de sus temas, no hay mucho más.

Brenden Gunnell (Pedrillo), Sally Matthews (Konstanze), Edgaras Montvidas (Belmonte) y Mari Eriksmoen (Blonde)
en la escena final del acto 2 de El rapto en el Serrallo, Festival de Glyndebourne, 2015

Sally Matthews es una gran artista, y lo demuestra haciéndose cargo de un rol que la pone al borde sus posibilidades. Con gran elocuencia rinde “Ach, ich liebte”, su aria de entrada, donde su timbre cálido le ayuda a evocar ese amor perdido. Su expresiva línea de canto le permite un “Traurigkeit” de aliento largo, pero la coloratura de “Martern aller Arten” resulta demasiado exigente para su registro. En el resultado global resulta ligeramente opacada por la Blonde de Mari Eriksmoen, que repite aquí el papel que grabara en la integral de René Jacobs. Esta es una Blonde de armas tomar, con un fuerte carácter capaz de enfrentar el machismo de Osmin. La escena de ambos que abre el acto segundo es de hecho el momento más logrado de toda esta puesta, donde su cristalino timbre y su aguerrida conducta funcionan como una verdadera declaración de lucha por los derechos de las mujeres.

Este Rapto es el segundo registro audiovisual de Edgaras Montvidas como Belmonte, un tenor lituano de buena presencia escénica y técnica vocal, pero dotado de un timbre nasal bastante poco grato. Hay, eso sí, un trabajo pulcro en sus complejas arias de los actos segundo y tercero, y un excelente desempeño actoral en los momentos más dinámicos de la trama. Como su compinche Pedrillo, Brenden Gunnell muestra un material con más cuerpo del habitual para el papel, el que utiliza con gran dulzura en su romanza del acto tercero. La química con Blonde es pura pasión y energía.

El bajo alemán Tobias Kehrer pinta un Osmin de gran flexibilidad vocal. Desde el melismatico “Solge hergelaufne Laffen” con que matonea a Pedrillo, hasta el derroche de violencia que es “O, wie will ich triumphieren”, su Osmin es capaz de intimidar sin por ello ganarse el odio del público. Su Osmin de cabellos rubios se comporta con toda la desfachatez de un hooligan. El actor Franck Saurel en el rol declamado del Pachá Selim le pone las cosas difíciles a Konstanze: con un look de galán de teleserie turca y un comportamiento de aristócrata ilustrado, la única manera en que su rol pueda despertarnos algo de antipatía es mediante el intento de violación que ejecuta antes de “Martern aller Arten”.

Robin Ticciati dirige a la Orquesta de la Era de la Ilustración, un conjunto que toca con instrumentos de diversas épocas. Se trata de una lectura tradicional, equilibrada y de gran claridad. No hay nada particularmente criticable en este enfoque, pero tampoco nada particularmente individual si se lo compara con otras batutas que han enfrentado esta pieza. La falta de entusiasmo que uno pueda sentir por el resultado final de esta producción se debe también a la decisión de McVicar de incluir todo el texto hablado. Rapto es un singspiel donde los números musicales son alternados por porciones de diálogo que regularmente se abrevian. Algunas de hecho se omiten completas, como el diálogo al comienzo del acto tercero de Pedrillo y Klaas, el capitán de la nave que servirá para la huida del serrallo. Todo eso está acá incluido, y resulta bastante agotador. Este es un Rapto ecuménico, que en su afán por encantar a todos puede fácilmente terminar por no encantar a nadie.

Cristóbal Astorga Sepúlveda
Enero 2018, Santiago de Chile

Fotografías de Richard Hubert Smith / Festival de Glyndebourne
Seguinos en
www.twitter.com/TdMargentina y www.facebook.com/tiempodemusica.argentina
__________
 
Espacio de Opinión y Debate
Viste este DVD/BD, ¿cuál es tu opinión? ¿Coincidís con este artículo? ¿Qué te pareció? Dejanos tu punto de vista en nuestro facebook o nuestro blog. Hagamos de
Tiempo de Música un espacio para debatir.

Compartí esta nota en Facebook o en Twitter

 
Publicado el 27/01/2018
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados