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Diana Damrau y Nicolas Testé : Cantar a dúo
La sobresaliente soprano alemana se presentará en el Teatro Colón el jueves 27 de abril con un concierto junto a su marido, el bajo-barítono francés Nicolas Testé, y la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Entrevista a los cantantes antes de su debut argentino. Por Ernesto Castagnino
 

Diana Damrau y Nicolas Testé

Como Anna Netrebko y Yusif Eyvazov o Angela Gheorghiu y Roberto Alagna, Diana Damrau y su marido Nicolas Testé comparten la vida sobre y fuera del escenario. Claro que Nicolas Testé no es tenor como Eyvasov o Alagna, sino un bajo-barítono, por lo que las escenas de amor con una soprano son escasas en la ópera; pero eso es lo de menos, ya que para Diana y Nicolas lo importante es la alegría de poder compartir su amor por la ópera.

Con una carrera de veinte años, Diana Damrau se ha instalado en el podio de las mejores voces de la actualidad y es, sin lugar a dudas, la más importante soprano coloratura del momento. No tiene competencia en los difíciles roles de la Reina de la Noche, Lucia di Lammermoor, Olympia (Les contes d’Hoffmann) o Zerbinetta (Ariadne auf Naxos) en los que las agilidades vocales y las notas agudas llegan a extremos casi sobrehumanos. Sin embargo, en los últimos años su voz ha tomado un tinte más lírico y eso le ha permitido incorporar roles de mayor peso como el de la Condesa en Le nozze di Figaro o Violetta en La traviata. Desde 2010 está casada con el bajo-barítono Nicolas Testé con quien tuvo dos hijos -Alexander y Colyn- que, por ahora, los acompañan en sus viajes por el mundo.

¿Cómo y dónde fueron sus etapas de aprendizaje?
Diana Damrau.— Empecé a tomar clases de canto a los quince años con Carmen Hanganu, una importante soprano coloratura rumana, y después estudié en la Hochschule für Musik de Würzburg con la misma maestra. Más tarde, en Salzburgo, asistí a clases magistrales de Hanna Ludwig, y desde hace doce años no tomo clases. Tuve mucha suerte de haber conocido y encontrado estas dos maestras que me dieron la base, así como una gran inspiración y orientación musical y artística.
Nicolas Testé.— Durante mi niñez, fui solista de Les Petits Chanteurs à la Croix de Bois y con ese coro viajé por todo el mundo. Desde joven sentí que quería hacer del canto mi profesión y estudié en el Centre de Formation Lyrique de la Ópera Nacional de París. Después de ganar varios concursos de canto comencé mi carrera como cantante profesional, pero encontrar al maestro adecuado no fue fácil para mí… ¡he intentado con unos cincuenta entrenadores vocales!

Diana Damrau (Gilda) en Rigoletto, Semperoper de Dresden, 2008 / Foto de Matthias Kreutziger

¿Cuánto tiempo dedica un cantante consagrado a perfeccionar la técnica vocal?
DD.— No podría dar un número preciso, el canto es un proceso constante de aprendizaje. El cuerpo cambia, la voz cambia, los roles se renuevan, por lo que siempre tenemos que ser conscientes de nuestra técnica y asegurarnos de que las cosas van bien.

¿Cuáles son, para un cantante, las diferencias entre una producción de ópera, un recital de arias y un concierto de música de cámara?
DD.— En una producción de ópera estoy interpretando un personaje y contando su historia. Hay, si puedo decirlo así, una cuarta pared invisible entre uno y el público. Y lo más importante: hay interacción con otros personajes, vestuario, accesorios, pero también hay pausas entre las partes solistas que debes cantar, que suelen ser exigentes. Un recital de arias es más directo, pero también más imaginativo tanto para el cantante como para el público, ya que estás saltando de un personaje a otro y de una historia a otra. Es divertido poder cambiar y combinar diferentes estilos musicales e idiomas y también ofrecer una gran variedad de arias hermosas, tanto cómicas como dramáticas. Pero a la vez estás cantando, en un breve lapso de tiempo, los puntos altos de cada ópera... y eso es extenuante. El repertorio de la música de cámara es más íntimo, hay sobre todo una orquesta más pequeña, un piano u otro instrumento solista. Eso permite hacer cosas más delicadas con la voz, aunque la exposición es mayor. En un recital de cámara tenés que llevar todo el concierto sobre tus hombros, pero también podés elegir lo que siempre quisiste hacer musicalmente, crear tu propio programa y presentar rarezas y tesoros del repertorio del Lied de todo el mundo.

¿Y qué disfrutan más hacer?
NT.— Creo que no podríamos decidir lo que más nos gusta y tampoco querríamos. Son las diferentes facetas de nuestra profesión, no es necesario hacer todo, pero nos encanta. Una cosa es segura… ¡nunca podríamos vivir sin la ópera!

¿Cuál estilo musical o compositor sienten más afín o más cómodo para sus voces?
NT.— Creo que es bueno cantar todo el repertorio y entrenarte en diferentes estilos de acuerdo al momento de tu desarrollo vocal.
DD.— Para mí es y siempre fue Mozart, Donizetti y el belcanto, Richard Strauss y el repertorio de la ópera francesa. Me encanta la ópera romántica italiana, pero por ahora sólo llego hasta La traviata.
NT.— Yo adoro cantar Bellini, Donizetti, Verdi, Wagner, y naturalmente el repertorio francés, sobre todo el Mefistófeles en Faust de Charles Gounod y los cuatro villanos en Les contes d’Hoffmann de Jacques Offenbach.

Nicolas Testé y Diana Damrau en una versión de concierto de Lucia di Lammermoor, Essen, 2016 / Foto de Saad Hamza

Usted, Sra. Damrau, ha interpretado la Reina de la Noche en La flauta mágica muchas veces ¿Disfruta ser, al menos una vez, la villana de la historia?
DD.— ¡Fue un sueño de infancia y siempre me dio mucha felicidad poder cantar ese personaje en el escenario! ¡Ella es demoníaca, es mágica y es poderosa! Pero también he cantado algunas ‘hermanas menores’ de la Reina de la Noche, chicas a las que les gusta manipular y hacer un poco de lio, como Manon o Vitellia en La clemenza di Tito... También puedo volverme loca en las escenas de locura del belcanto, pero para los personajes realmente salvajes voy a tener que esperar... ¡tal vez hasta la próxima reencarnación!

¿Qué roles incorporarán en el futuro?
DD.— Maria Stuarda de Donizetti, Margarita en Faust de Gounod y Ofelia en Hamlet de Thomas, serán mis próximos debuts.
NT.— Incorporaré el Talbot de Maria Stuarda, Mefistófeles en La damnation de Faust de Berlioz, Marcel en Les Huguenots de Meyerbeer y también Basilio en Il barbiere di Siviglia de Rossini.

¿Cómo ven el panorama actual del teatro lírico en cuanto a producciones y programación?
DD.— Debido a la crisis económica los teatros tienen que ‘ganar dinero’ y no pueden arriesgar demasiado, por lo que el repertorio tiende a ser el más popular y conocido... también se hacen más coproducciones entre distintos teatros.
NT.— Lo del repertorio popular no es malo en sí mismo, pero es nuestro deber hacer conocer cada vez más del gigantesco mundo de la música, buscar un equilibrio entre obras conocidas y nuevas. El arte está para inspirar, para hacer sentir y también para sanar, aliviar, aunque también para despertar...

Cuando una pareja comparte tanto la vida íntima como el escenario, el espectador tiende a fantasear acerca de los límites entre lo público y lo privado, ¿cómo lo viven ustedes?
NT.— Nuestra vida es una constante planificación, aprendizaje y organización. Viajamos con nuestros dos hijos y un profesor con el que hacemos un programa de homeschooling para ellos, hasta que podamos establecernos. Mudanzas por varios días, semanas o meses a lugares que conocemos o no, armando y desarmando valijas con todo el material musical que vamos a cantar o tenemos que preparar. Cada día tiene actividades diferentes... ¡la gente no imagina cómo es realmente la vida de los cantantes de ópera!
DD.— De todos modos, nos hace felices compartir el escenario, meternos en nuestros papeles y olvidarnos de todo lo que nos rodea, sabiendo que nuestros hijos están bien. Naturalmente, estamos escuchando y observando lo que hace el otro y nos ayudamos mutuamente. Dado que un bajo barítono y una soprano raramente tienen duetos de amor, mantenemos eso en privado... pero también podemos jugar con situaciones de ‘peleas’ -como en Luisa Miller-, o de amor paternal.

Nicolas Testé (Nourabad) y Diana Damrau (Leila) en Los pescadores de perlas, Metropolitan Opera, Nueva York, 2015 

¿Qué repertorio comparten y qué repertorio es exclusivo de cada uno? ¿Qué óperas le gustaría realizar juntos en el futuro?
NT.— Nos encanta cantar Roméo et Juliette, I Puritani y Manon, y me gustaría hacer juntos Pelléas et Mélisande e I Masnadieri, por ejemplo.
DD.— Nicolas puede hacer el Verdi y Wagner más pesado, donde no hay actualmente ningún papel adecuado para mí.

El programa para este concierto es bastante ecléctico y abarca una variedad de estilos y compositores. ¿Cuáles fueron los criterios y motivos de esta selección?
DD.— La verdad es que queríamos hacer disfrutar al público y también disfrutar nosotros tanto con ‘hits’ como con rarezas.

Antes de los conciertos en Sudamérica, cantarán juntos Les contes d’Hoffmann de Offenbach. ¿Cómo abordan este nuevo proyecto?
NT.— Será intenso, porque no habrá muchos ensayos y la versión de esta ópera nunca será la misma dondequiera que la hagas.
DD.— Estoy encantada de compartir escenario nuevamente con Vittorio Grigolo —que hará de Hoffmann— después del Roméo et Juliette que hicimos en enero en el Met... ¡y no hablemos de la alegría de trabajar con Marta y Plácido Domingo!

¿Cuáles son sus expectativas con respecto a su debut en el Teatro Colón y al público argentino?
DD.— Cantar en el Teatro Colón siempre fue algo con lo que soñamos. La historia de este hermoso teatro de ópera y su formidable acústica es conocida en el mundo entero, y eso es muy especial, pero también tiene su peso a la hora de subir al escenario.
NT.— Sabemos sobre el temperamento sudamericano y su amor por la ópera ¡Estoy ansioso por disfrutar de este concierto juntos!

¿Ven como algo posible en el futuro cantar una ópera en el Teatro Colón?
DD.— ¿Por qué no? ¡Siempre es una cuestión de planificación!

Entrevista de Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Abril 2017

Este artículo fue publicado originalmente en la Revista Teatro Colón, N°127, marzo/abril 2017.

Para agendar
Diana Damrau y Nicolas Testé ofrecerán un único concierto el jueves 27 de abril a las 20.00 en el Teatro Colón, dentro del abono de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Con dirección de Mario Perusso, interpretarán arias y dúos de Rossini, Meyerbeer, Gounod, Thomas, Saint-Saëns, Gomes, Bellini, Ponchielli y Gershwin. Las localidades se ya se encuentran a la venta en la boletería del Teatro Colón, Tucumán 1171, de lunes a sábado de 10.00 a 20.00 y los domingos de 10.00 a 17.00. También se pueden adquirir vía telefónica al 5254-9100 o por internet ingresando en www.teatrocolon.org.ar Entradas desde $100.

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Publicado el 26/04/2017
     
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