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MúsicaQuántica, voces de cámara, en el Centro Cultural Kirchner : Celebración coral
La agrupación coral, dirigida por Camilo Santostefano, festejó sus jóvenes diez años con un brillante concierto, reconfirmando que son uno de los grupos más interesantes de nuestro medio. Por Luciano Marra de la Fuente
 

MúsicaQuántica, voces de cámara, en el Centro Cultural Kirchner, 2016

MÚSICAQUÁNTICA, voces de cámara. Dirección: Camilo Santostefano. Tomás Alfaro, órgano. Concierto del jueves 1° de diciembre de 2016 en la Sala Sinfónica del Centro Cultural Kirchner. Vaughan Williams: Silence and Music. Dallapiccola: Dos coros de Michelangelo Buonarroti il Giovane. Pizzetti: Dos composiciones corales. Monteverdi: Ecco mormorar l’onde / Zefiro torna e’l bel tempo rimena. Petrassi: Nonsense madrigals. Kodály: Missa brevis.

“MúsicaQuántica, con la cuidada y atenta dirección de Camilo Santostefano, se erige en el panorama musical actual como uno de los grupos más serios en cuanto repertorio coral de cámara en Buenos Aires, ofreciendo versiones impactantes por las virtudes técnicas y expresivas que sus catorce voces poseen”, escribía hace diez años sobre el concierto de fin de año que esta agrupación coral ofreció al aire libre en el Jardín de Esculturas de Bajo Belgrano. Ha pasado todo ese tiempo en el que el grupo ha ofrecido numerosas presentaciones tanto en nuestro país y en el exterior —e incluso fue premiado en concursos internacionales—, y volver a reencontrarse con ellos, en su Concierto 10° Aniversario en la Sala Sinfónica del Centro Cultural Kirchner, fue la prueba de que esa valoración no estaba para nada errada.

Escuchar la hermosa línea flotante de las sopranos y los cromatismos siguientes en una textura homogénea del resto de la voces en el comienzo de Silence and Music (1953) de Ralph Vaughan Williams, la obra que ofició de apertura del concierto, dio una sensación de plenitud y esplendor sonoro, característica que fue una constante en el resto de la velada. El cuidado de los matices dinámicos en esta pieza —el “rejoice” hacia el final, por ejemplo, cantado con fuerza plena no perdió la belleza ni el temple— se volvió a repetir en el resto de la primera parte del programa dedicado a madrigales italianos de diferentes épocas. Esa forma característica de finales del Renacimiento y comienzos del Barroco estuvo presente en la interpretación de dos piezas emblemáticas de Claudio Monteverdi y en la particular mirada desde el siglo XX que se vislumbraron en las obras de Luigi Dallapiccola, Ildebrando Pizzetti y Goffredo Petrassi.

En la primera serie de Coros de Michelangelo Buonarotti il Giovanne (1937), Dallapiccola aborda las dos piezas contrastantes —en una tienen protagonismo las mujeres, en la otra los varones— desde el especial cuidado que siempre tuvieron los madrigales desde sus inicios: el tratamiento de la palabra. Aquí los integrantes de MúsicaQuántica pudieron articular el texto con justa expresividad, e incluso con marcados gestos teatrales, además de la belleza sonora general. En las Dos composiciones corales (1961) de Pizzetti —una de las obras escuchadas hace diez años— también la pronunciación fue excepcional —la respiración entre las frases, por ejemplo, en la primera composición “El jardín de Afrodita”—, al igual que la claridad de los movimientos de las voces, los matices dinámicos —el crescendo de la segunda composición “Surge la luna llena” fue sorprendente— y la expresiva textura posromántica con marcados cromatismos, todos al servicio de ilustrar las imágenes de los poemas de Safo.

MúsicaQuántica, voces de cámara, en el Centro Cultural Kirchner, 2016

Muy atractivo fue el comienzo de Ecco mormorar l’onde del Segundo Libro de Madrigales (1590) de Monteverdi, y nuevamente admirable la claridad de las líneas vocales en el avanzar del texto, quizá un poco fuerte las sopranos hacia el final. El tono zumbón con el que comenzó Zefiro torna e’l bel tempo rimena del Sexto Libro de Madrigales encontró un perfecto sentido de ensamble, característica que se mantuvo en la sección central contrastante de la pieza, más lenta y de líneas escalonadas. La última sección del madrigal encontró un fuerte grado expresivo al remarcar las disonancias que se van sucediendo hasta llegar a la consonancia final, un momento de sonoridad plena.

Los gestos teatrales a partir de los recursos vocales —parlato, voz en falsete, gritos, susurros, onomatopeyas— poblaron de manera simpática los Nonsense de Petrassi que culminaron la primera parte del concierto. En estas cinco breves descripciones grotescas de personajes de la obra se pudo vislumbrar la precisión rítmica, otra de las características que ya nos parecía prodigiosa de MúsicaQuántica hace diez años, además de destacarse la sonoridad de la línea de las voces graves masculinas.

La segunda parte del programa estuvo dedicada a la Missa brevis (1945) para coro mixto y órgano de Zoltan Kodály, para la cual se sumaron el organista Tomás Alfaro y cantantes que formaron parte de MúsicaQuántica a lo largo de su joven historia, conformando así un potente grupo para interpretar esta compleja obra. El sonido del órgano Klais Opus 1912 que preside el escenario de la bella sala sinfónica del Centro Cultural Kirchner, abrió de manera grandiosa la obra coral del compositor húngaro, y también se ensambló de manera justa a las voces en las otras partes de la Missa.

Las diferentes combinaciones de grupos o solistas lograron sortear las dificultades que la partitura plantea. En el “Kyrie” o el “Sanctus”, por ejemplo, se logró un momento de bello ensamble, en tanto que las texturas del “Credo” fueron bien claras con un excelente manejo de las dinámicas, algo que también ocurrió en el tensionante “Benedictus”. El “Agnus Dei” logró un excelente tono dramático, gracias a la labor de los solistas (tenor y contralto) como del conjunto en general, muy expresivo. El sonido enfático del órgano en el “Ite, Missa est” se vio replicado en las voces, que coronaron una destacada actuación.

MúsicaQuántica, voces de cámara, en el Centro Cultural Kirchner, 2016

Luego vinieron muchos aplausos y la entrega de una plaqueta por parte de la Asociación de Directores de Coro de la República Argentina (ADICORA), por la labor en estos días años de MúsicaQuántica con su director Camilo Santostefano —quien a lo largo del concierto había realizado certeras y amenas introducciones a las obras  que iban a interpretar—. Finalmente, fuera de programa, abordaron Festival Te Deum (1945) de Benjamin Britten, una obra coral con órgano que fue interpretada de manera muy expresiva. Así culminó este brillante concierto celebratorio de MúsicaQuántica, voces de cámara con la dirección de su fundador Camilo Santostefano, un grupo que confirma esa primera impresión que nos causó una década atrás: sigue siendo uno de los más interesantes en cuanto repertorio y calidad interpretativa en nuestro panorama musical y que seguramente, esperamos, seguirá dando mucho más de sí en futuras décadas.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Diciembre 2016

Imágenes gentileza MúsicaQuántica / Fotografías de Noelia Pirsic
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Publicado el 30/12/2016
     
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