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El “Réquiem de guerra” en el Centro Cultural Kirchner : Abrumadoramente bello
Con la decisiva concertación de Facundo Agudin, se ofreció una expresiva y entregada lectura de una de las más relevantes obras sinfónico-corales del siglo XX. Por Ernesto Castagnino
 

Philip Salmon, Facundo Agudín y Víctor Torres, junto a la Orquesta Sinfónica Nacional,
en el Réquiem de guerra, Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner, 2015

RÉQUIEM DE GUERRA, Op. 66, de Benjamin Britten. Concierto del viernes 30 de octubre de 2015 en la Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner. Dirección musical: Facundo Agudin. Director de coro: Darío Marchese. Directora del Coro de Niños: María Isabel Sanz. Solistas: Mónica Ferracani, soprano; Philip Salmon, tenor; Víctor Torres, barítono. Diseño visual: Leandro Suárez. Orquesta Sinfónica Nacional. Coro Polifónico Nacional. Coro Nacional de Niños.

En septiembre de 2013 el Teatro Colón ofrecía dentro de su temporada lírica una potente versión del Réquiem de guerra de Benjamin Britten con Guillermo Scarabino al frente de la orquesta y los coros estables. Dos años más tarde tuvimos la oportunidad de apreciar una nueva lectura de esta obra esencial, a través de la visión de Facundo Agudin, responsable musical de otro hito artístico de los años recientes como fue la puesta escénica de Giulio Cesare in Egitto de Handel en el Teatro Argentino de La Plata.

La colosal obra sinfónico-coral de Benjamin Britten es una obra maestra de la arquitectura musical, en la que cada pieza se ensambla a las otras conformando una totalidad llena de sutilezas y contrastes, un relato sobre el dolor que no deja indiferente a ningún oyente.

El texto de la misa de muertos de la liturgia católica, a cargo del coro y una soprano solista junto a la gran orquesta, se intercala con los poemas de Wilfred Owen cantados por un tenor y un barítono solistas, acompañados por un ensamble instrumental más camarístico, con lejanas intervenciones del coro de niños y el órgano. El compositor británico propone una reflexión sobre los horrores de la guerra que es profundamente emocional. El diálogo entre los sombríos y desesperanzadores poemas de Owen —quien había servido como soldado en la primera guerra mundial— con el esperanzador mensaje del texto religioso crea —en su contraste— un efecto de amarga ironía.

La ejecución musical tuvo en Facundo Agudin la pieza fundamental de cohesión de orquesta, coros y solistas, de los que consiguió una entrega y precisión admirables. A partir de un cuidadoso trabajo de articulación de los diferentes planos, Agudin dio rienda suelta a la emoción en una lectura vibrante y apasionada, en la que todo el pathos britteniano impulsó —sin concesiones— su grito antibelicista.

Miembros del Coro Polifónico Nacional en el Réquiem de guerra,
Ballena Azul de Centro Cultural Kirchner, 2015

El indiscutido protagonista de la velada resultó el Coro Polifónico Nacional, preparado por Darío Marchese, ofreciendo una ejecución ideal de la partitura de Britten, de enormes exigencias para el coro. Verdadera columna vertebral de la obra, el sonido homogéneo del Coro Polifónico transitó con eficacia por la amplia variedad de dinámicas, desde serenos pianissimi hasta aterradores fortissimi, sin olvidar por supuesto la complejidad polifónica de ciertos pasajes en los que las distintas secciones van creando capas de sonido de conmovedora intensidad. También el Coro Nacional de Niños, preparado por María Isabel Sanz, tuvo, en sus breves pero decisivas intervenciones, el empaste necesario.

La Orquesta Sinfónica Nacional realizó una tarea excelente, desde la robusta sección de cuerdas hasta los acentos trágicos de los metales, la melancólica humanidad de las maderas y las marciales fanfarrias aportadas por la percusión.

Con la calidez de su bello timbre baritonal y su dicción clara, Víctor Torres volvió a confirmar su profundidad de intérprete como lo hizo en la versión de hace dos años. El tenor Philip Salmon no está en su mejor momento vocal pero ofreció un retrato humano y honesto del soldado incapaz de explicarse tanto horror. En contraste con la introspectiva poesía de Owen, la soprano Mónica Ferracani aportó su potencia vocal, en un canto expansivo y dramático que alcanzó su mejor momento en el angustiante "Lacrimosa".

La idea de ilustrar visualmente la ejecución, algo frecuente en conciertos con obras no escénicas pero de gran potencia conceptual como la que nos ocupa, resultó fallida en esta oportunidad. Tanto la selección y edición de las imágenes (parecía por momentos un trabajo amateur) como la insalvable falla técnica que obligó a ver durante interminables segundos el escritorio de la computadora del operador,  hicieron de éste un aspecto como mínimo olvidable de la propuesta.

Mónica Ferracani, Facundo Agudín y Víctor Torres, junto a la Orquesta Sinfónica Nacional,
en el Réquiem de guerra, Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner, 2015

La dos últimas obras programadas en la temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional —finalmente con sede en el flamante Centro Cultural Kirchner—, el Réquiem de guerra de Benjamin Britten y la ópera Estaba la madre de Luis Bacalov, evidencian el interés por programar obras que, además de poner en actividad todos los entes artísticos, contienen en sí mismos un mensaje y proponen una reflexión sobre temas fundamentales de la condición humana en distintos contextos históricos, reflexión que es, en definitiva, el verdadero sentido de la creación musical. El público que, a sala llena, asistió a esta sólida versión del Réquiem de guerra britteniano, respondió  con una sostenida ovación. Confirmación de que la lúcida concertación de Facundo Agudin logró transmitir el mensaje desesperado y lacerante, pero de abrumadora belleza y permanente actualidad acerca de la barbarie humana.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Noviembre 2015

Para agendar
Los próximos conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional serán el viernes 6 de noviembre y el viernes 4 de diciembre, ambos conducidos por el joven director Mariano Chiachiarini. El viernes 6 de noviembre el programa se enmarca en el Espacio “Otras Músicas”, integrado por el Concierto para viola y orquesta de Benjamin Yusupov, y Tangos y espejos balcánicos de Gerardo LeCam, con la participación solista de Germán Clavijo en viola/viola eléctrica, Gerardo Jerez Le Cam en piano, Iacob Maciuca en violín y Manu Comté en bandoneón. El viernes 4 de diciembre, en el marco del Espacio “La Sinfónica Contemporánea”, se interpretarán la Sinfonietta Nº 1 de Guillermo Graetzer, La quete de Bronwyn para soprano y orquesta de Luis Mucillo, Last Round de Osvaldo Golijov, Concierto para bandoneón y orquesta de Pablo Ortíz, y E Sarà de Gerardo Gandini. Los solistas serán el bandoneonista Juan Pablo Jofre Romarion y la soprano Susana Caligaris. Como siempre, la entrada será gratuita: las localidades se podrán reservar los lunes y martes previos al concierto de 10.00 a 18.00 al 6841-6400 o a través de www.culturalkirchner.gob.ar (Sección Entradas).

Imágenes gentileza Centro Cultural Kirchner / Fotografías de Rodrigo Ruiz Ciancia
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Publicado el 06/11/2015
     
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