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La Orquesta de Cámara de Munich en el Teatro Colón : Variaciones estilísticas
El Mozarteum Argentino inició su temporada con la presentación de esta agrupación alemana y el trompetista Hakan Hardenberger como solista, en un programa caracterizado por la heterogeneidad de estilos musicales. Por Luciano Marra de la Fuente
 

Hakan Hardenberger y la Orquesta de Cámara de Munich, Mozarteum Argentino, Teatro Colón, 2014

ORQUESTA DE CÁMARA DE MUNICH. Solista: Hakan Hardenberger, trompeta. Concierto del martes 22 de abril de 2014 en el Teatro Colón, organizado por el Mozarteum Argentino. Veress: Cuatro danzas de Transilvania. Telemann: Concierto para trompeta en Re mayor, TWV 51: D 7. Jolivet: Concertino para trompeta, piano y cuerdas. Mendelssohn: Sinfonía N° 10 en Si menor. Bartók: Divertimento para orquesta de cuerdas, BB. 118.

El concierto con que el Mozarteum Argentino comenzó su temporada 2014 en el Teatro Colón se caracterizó por la variedad de estilos que la Orquesta de Cámara de Munich pudo abordar. Tal vez esta heterogeneidad tenga que ver con la idea de programación que la misma agrupación muniquesa lleva adelante, una característica ya presente en su anterior presentación en Buenos Aires, en junio de 2011. Fue un recorrido intrincado que fue y volvió sobre dos obras de compositores húngaros (maestro y discípulo), pasando por dos conciertos —uno barroco y otro contemporáneo— que mostraron la destreza del solista invitado, más una breve sinfonía romántica.

Las Cuatro danzas de Transilvania de Sándor Veress —en realidad suizo pero de ascendencia húngara— abrieron el programa. Esta obra, compuesta entre 1934 y 1949 por este discípulo de Béla Bartók y Zoltan Kodály, fue una presentación más bien oscura de la orquesta muniquesa, por el tono y ciertas texturas que atraviesan cada una de las danzas. Ya en la primera, “Lassu” (lentamente), se pudo observar la firmeza y musicalidad de solistas de violoncello, violín y viola, en tanto que en la segunda “Ugrós” (saltando) tal vez se resintió un tanto la afinación de los tres cellos y el contrabajo, más allá de la precisión rítmica de todos los atriles. En la tercera danza “Lejtos”, el momento más lírico de la obra, el temple de las cuerdas bajas mejoró en ese ostinato que es hipnotizador, y nuevamente la viola solista mostró su hermoso color con una excelente expresividad interpretativa. La breve danza final “Dobbantós” (estampido) volvió a desplegar el impulso rítmico preciso que la agrupación puede lograr.

 Hakan Hardenberger, junto a la Orquesta de Cámara de Munich,
Mozarteum Argentino, Teatro Colón, 2014

Gran expectativa generó la presencia del trompetista sueco Hakan Hardenberger como solista de este concierto, ya que venía precedido de una destacada carrera y discografía. Aquí presentó diferentes facetas de su personalidad musical —precisión rítmica y fantasía interpretativa—, según el carácter de las obras contrastantes que interpretó. Primero, con una trompeta piccolo, abordó el Concierto para trompeta en Re mayor (1714) de Georg Philipp Telemann, donde pudo mostrar su habilidad técnica para enfrentar pasajes en un tempo bastante rápido en los dos “Allegro”, más algunos brillantes adornos hacia el final. Quizá la frase con la cual inicia el “Adagio” del principio de la obra —es demasiado difícil  tocar de cero con esa línea melódica bien aguda y contenida— no sonó del todo limpia, aunque sí perfectamente afinada, una característica que atravesó toda su interpretación. El conciso “Grave” central, sólo para las cuerdas, permitió escuchar la expresividad de la orquesta y un toque delicado en las líneas contrapuntísticas de este concierto barroco.

En el Concertino para trompeta, piano y cuerdas (1948) del francés André Jolivet —el único discípulo europeo de Edgar Varêse—, el trompetista sueco destelló fantasía en su interpretación a partir de las exigencias de esta partitura en secciones contrastantes. Del impulso rítmico inicial, con un magnífico frullato y precisas notas picadas, Hardenberger pasó a una sección central donde plasmó el lirismo de su trompeta con sordina, de manera muy expresiva. En la parte final, volvió el arrebato rítmico, que tal vez resintió el ensamble con la orquesta y el piano, pero el trompetista ofreció unos toques punzantes y precisos en ciertas frases de fuerza sonora, con un volumen muy fuerte e impactante. Ante el sostenido aplauso del público, Hardenberger interpretó fuera de programa un standard de jazz intimista, con un sonido depurado y expresivo, demostrando así por qué puede ser calificado como uno de los más sutiles intérpretes de trompeta actuales.

La segunda parte del programa fue el momento para que la Orquesta de Cámara de Munich se luciera a pleno con dos obras de diferentes épocas, la Sinfonía N° 10 en Si menor (1823) de Felix Mendelssohn y el Divertimento para orquesta de cuerdas (1939) de Béla Bartók. En la breve sinfonía de Mendelssohn, que consta de sólo dos secciones de carácter opuesto, el “Adagio” del comienzo sonó preciso en afinación y con claridad en las diferentes líneas de las cuerdas, pero sobre todo en el tono justo de emotividad; mientras que el “Allegro” final, en forma de sonata, el ensamble sonó perfecto con una realización de contrastes de tempi exactos.

La Orquesta de Cámara de Munich, Mozarteum Argentino, Teatro Colón, 2014

Esas dos características volvieron en su interpretación del Divertimento de Bártok, más una excepcional realización de matices dinámicos. Fue muy interesante escuchar las llegadas a esos acordes repetidos, con un bello sonido opulento, que frenan la velocidad fluida del “Allegro non troppo” inicial de manera un tanto apresuradas, que le imprimieron cierto vértigo. El carácter introspectivo del “Molto adagio” central se dio gracias a unas texturas en rangos dinámicos casi imperceptibles o bien sonoros, y un alto nivel de concentración de todos los atriles. La frase grave que aparece en crescendo hacia la mitad del movimiento sonó de manera extraordinaria, precisa en afinación y tono elegiaco. El torbellino de ideas musicales del “Allegro assai” conclusivo fue estrepitoso, volviendo a generarse ese vértigo del primer movimiento, y con la excelente interpretación de los solistas de cada atril, en especial el dúo del concertino con el violoncello en la sucinta parte lenta.

La respuesta del público fue de una ovación sostenida, lo que produjo que la Orquesta de Cámara de Munich coronara su actuación con dos movimientos del Divertimento en Re mayor, K.136, de Wolfgang Amadeus Mozart, el “Presto” final y “Andante”, volviendo a mostrar su belleza interpretativa en cuanto ensamblaje, buena afinación y expresividad. Con la impronta clásica de Mozart, la agrupación bávara completó la variedad de estilos que puede abordar en una misma noche, haciendo que la apertura de la actual temporada del Mozarteum Argentino haya sido inmejorable.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Mayo 2014

Para agendar
Los próximos conciertos del Mozarteum Argentino se realizarán el miércoles 7 y viernes 9 de mayo a las 20.30 en el Teatro Colón, con la presentación de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera, dirigida por Mariss Jansons y la pianista Mitsuko Uchida como solista. Interpretarán el Concierto Nº 4 para piano y orquesta de Ludwig van Beethoven, la Sinfonía Nº 2 de Johannes Brahms (miércoles 7) y la Sinfonía Nº 5 de Dimitri Shostakovich (viernes 9). Localidades en venta en la boletería del Teatro y a través de TuEntrada.com
Más info: www.mozarteumargentino.org

Imágenes gentileza Mozarteum Argentino / Fotografías de Liliana Morsia
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Publicado el 05/05/2014
     
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