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“La flauta mágica” en el Teatro Avenida : Rito de iniciación
Juventus Lyrica comenzó su temporada con esta compleja ópera de Mozart, apostando a una nueva generación de artistas y obteniendo resultados más que satisfactorios. Por Luciano Marra de la Fuente
 

Santiago Bürgi (Tamino), Sabrina Cirera, Verónica Canaves y Mariana Carnovali (Tres Damas) y Gabriel Carasso (Papageno) en el primer acto de La flauta mágica, Juventus Lyrica, Teatro Avenida, 2013

LA FLAUTA MÁGICA, singspiel de Wolfgang Amadeus Mozart. Función del viernes 19 de abril de 2013 en el Teatro Avenida, organizada por Juventus Lyrica. Dirección musical: Hernán Schvartzman. Dirección escénica y vestuario: María Jaunarena. Escenografía e iluminación: Gonzalo Córdova. Director de coro: Hernán Sánchez Arteaga. Elenco: Santiago Bürgi (Tamino), Sonia Stelman (Pamina), Gabriel Carasso (Papageno), Laura Pisani (Reina de la Noche), Oreste Chlopecki (Sarastro), Sabrina Cirera (Primera Dama), Mariana Carnovali (Segunda Dama), Verónica Canaves (Tercera Dama), Patricio Olivera (Monóstatos), Maximiliano Michailovsky (Orador), Cristian Taleb y Alexis Valencia (Hombres armados), Laura Penchi (Papagena), Luciana Piovan, Rebeca Nomberto y Julieta Cao (Tres genios). Coro de Juventus Lyrica y orquesta con instrumentos de época.

Para la apertura de su temporada, Juventus Lyrica eligió La flauta mágica (1791) de Wolfgang Amadeus Mozart, uno de los títulos más populares del compositor y del repertorio operístico. Esta compleja obra, tanto en lo musical como en lo teatral, no es ajena a la historia de esta asociación lírica que ya lo abordó en tres oportunidades a lo largo de sus quince temporadas. Tanto en la puesta escénica, sencilla y efectiva, de Anna D’Anna en 2000 (y luego repuesta en 2001) como en la visualmente atractiva de 2006 a cargo de Horacio Pigozzi —un creativo director de escena, lamentablemente fallecido—, la dirección musical recayó en las manos experimentadas de Antonio María Russo, con la premisa que le dio razón de ser a la asociación: convocar a jóvenes cantantes que comienzan a transitar su vocación en el mundo de la ópera.

Así, por esas producciones de la obra mozartiana pasaron talentosos artistas que aún siguen con una destacada carrera, tanto en los teatros locales como en el exterior, como es el caso de Carlos Ullán, Enrique Folger, Soledad de la Rosa, Patricia González, Eleonora Sancho o Lucas Debevec-Mayer —algunos de los convocados en 2000 y 2001— o Carlos D’Onofrio, Nazareth Aufe, Fernando Radó, Mariano Fernández Bustinza, Gustavo Zahnstecher, Soledad Espona, Laura Delogu y Cecilia Pastawski —integrantes de los elencos de 2006, entre tantos otros. La producción de esta temporada retoma esa apuesta y la redobla al convocar a noveles artistas para la dirección musical y la puesta en escena, teniendo como resultado una lograda propuesta.

La aparición de los Tres genios en el primer acto de
La flauta mágica, Juventus Lyrica, Teatro Avenida, 2013

En su libro El estilo clásico, el pianista y musicólogo Charles Rosen encontraba un paralelismo entre las dramaturgias de La flauta mágica con libreto de Emmanuel Schikaneder y las “fábulas dramáticas” del veneciano Carlo Gozzi, contemporáneo a Mozart y creador de obras teatrales como Turandot o El amor por tres naranjas (que sirvieron de base, dos siglos después, para las óperas de Puccini y Prokofiev). En La flauta mágica, como en las “fábulas dramáticas”, la acción abarca elementos tan diversos como “el cuento de hadas que ha de parecer real, el espectáculo, el misterio, la enseñanza moral, el enfoque crítico, los sentimientos cordiales”, yuxtaponiendo lo cómico y popular con la alegoría política y religiosa. El elemento unificador es, sin lugar a dudas, la música del propio Mozart que logra, al decir de Rosen, “fundir las formas de arte más populares con las más elaboradas y cultas”. En la versión de Juventus Lyrica, Hernán Schvartzman y María Jaunarena lograron un concepto musical y teatral que aunó esos diversos elementos, generando una fluidez dramática que pocas veces se logra con este singspiel mozartiano.

La dirección musical de Hernán Schvartzman —un joven director argentino de 33 años radicado en Holanda— apuntó a una lectura ágil y brillante de la obra, al frente de una orquesta que, más allá de alguna eventual pifia en los vientos, mantuvo la intensidad dramática, llena de contrastes, de la partitura. En la misma sintonía estuvo la propuesta escénica de María Jaunarena, en este segundo trabajo como directora de escena, tras Otra vuelta de tuerca de Britten del año pasado. Tomó a este singspiel como lo que verdaderamente es, una comedia musical, donde no hubo baches dramáticos entre el transcurrir de lo cantado a lo hablado.

Con tal fin, en las partes habladas creó un sutil marco sonoro integrado por diversos efectos y en los números cantados las marcaciones fueron cuidadas hasta el más mínimo detalle e incluso coreografiadas en menor o mayor grado. En el primer acto, por ejemplo, el dúo entre Pamina y Papageno —un “andantino” según la partitura— fue tomado en ese sentido por los dos directores: el tempo más ligero a lo que se suele escuchar remarcó la pauta de danza, que sirvió para que los personajes bailaran elegantemente una especie de minué.

En el centro, Laura Pisani (Reina de la Noche), junto a Sonia Stelman (Pamina) y las tres damas, en el segundo acto de La flauta mágica, Juventus Lyrica, 2013

El marco escénico fue despojado de toda superficialidad aniñada y extremo colorido que muchas veces abunda en las puestas de La flauta mágica. La escenografía de elementos mínimos fue puesta en valor con los claroscuros de la iluminación, ambas responsabilidades bien resueltas por Gonzalo Córdova, generando algunas escenas visualmente atractivas (la entrada de la Reina de la Noche, la primera aparición de los genios, las pruebas de Pamina y Tamino). También fue interesante la idea de despojar la luminosidad extrema al reino de Sarastro, subrayado además por el diseño del vestuario de la misma Jaunarena y creando un ambiente ambiguo, oscuro y opresivo, pero a la vez con una luz cálida, algo que es posible interpretar de esa casta de los elegidos.

El elenco convocado para esta oportunidad se caracterizó por la convivencia de cantantes con diferentes grados de experiencia escénica, que se adecuaron perfectamente al planteo teatral y musical de los directores. El tenor Santiago Bürgi, a sus treinta y un años, está en su momento justo para componer a un joven y decidido Tamino, tanto en el plano escénico como en su bella línea de canto, logrando imponerse como uno de los motores dramáticos de la pieza. La soprano Sonia Stelman —ya presente en la versión 2001 de Juventus— también presentó una cuidada línea de canto y eficaz desenvolvimiento escénico para su Pamina, aunque tal vez en el aria “Ach, ich fühl's, es ist verschwunden” no logró darle el grado emocional justo por la velocidad un tanto rápida que la dirección musical le imprimió a ese “andante”.

Una verdadera sorpresa, por razones positivas aunque diferentes, fueron los desempeños de Laura Pisani como la Reina de la Noche y Gabriel Carasso como Papageno, muy jóvenes los dos. Pisani encarnó a una Reina hierática, mostrando seguridad escénica y precisión vocal, tanto en el registro lírico de su primera aparición como en la endiablada coloratura que corona cada una de sus arias. El caso de Carasso fue particular: a falta de un color baritonal maduro (que seguramente con el tiempo lo logrará), privilegió el carácter histriónico de Papageno, una opción posible si se piensa que el personaje fue creado para el mismo Schikaneder, un actor que cantaba e improvisaba. En ese sentido, tuvo el apoyo del concepto general de los directores, que privilegiaron lo teatral por sobre la belleza vocal. Su segunda aria “Ein Mädchen oder Weibchen”, por ejemplo, fue interpretada como una canción de borrachera, tomando pausas entre estrofas, apelando a la comunicación directa con el público e interactuando con el director musical y la orquesta, generando un momento de comicidad bien armado.

 Gabriel Carasso (Papageno) en su aria del segundo acto de
La flauta mágica, Juventus Lyrica, Teatro Avenida, 2013

Como Sarastro, el bajo Oreste Chlopecki —el cantante con más experiencia en el elenco si no me equivoco— ofreció una noble versión de “In diesen heil’gen Hallen”, en tanto que las Tres Damas de Sabrina Cirera, Mariana Carnovali y Verónica Canaves sonaron bien ensambladas y ágiles en su desplazamiento escénico, y el joven tenor Patricio Olivera brindó frescura y picardía a su Monostatos. Completaron el elenco Laura Penchi como Papagena, Maximiliano Michailovsky como el Orador, Cristian Taleb y Alexis Valencia como los Hombres Armados, y Luciana Piovan, Rebeca Nomberto y Julieta Cao como los Tres Genios. El Coro de Juventus Lyrica, preparado por Hernán Sánchez Arteaga, sacó un sonido homogéneo y cuidado en todas sus intervenciones.

El viaje de iniciación que tienen los personajes de La flauta mágica, donde al final son diferentes a como habían sido en un principio, se vio reflejado en todos los involucrados de esta producción de Juventus Lyrica. La asociación lírica, fiel a su espíritu fundacional, apostó a una nueva generación de artistas que superó ese rito iniciático con destacados méritos.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Abril 2013


Imágenes gentileza Juventus Lyrica / Fotografías de Liliana Morsia
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Publicado el 24/04/2013
     
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