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“Così fan tutte” en el Teatro Avenida : La vida como farsa
Luego de “Las bodas de Fígaro” en 2005 y “Don Giovanni” en 2008, Buenos Aires Lírica completa con esta producción la llamada “Trilogía Da Ponte”. Por Ernesto Castagnino
 

Iván Maier (Ferrando), Omar Carrión (Don Alfonso) y Norberto Marcos (Guglielmo) en la primera escena de Così fan tutte, Buenos Aires Lírica, Teatro Avenida, 2013

COSÌ FAN TUTTE, ópera de Wolfgang Amadeus Mozart. Función del viernes 15 de marzo de 2013 en el Teatro Avenida, organizada por Buenos Aires Lírica. Dirección musical: Juan Casasbellas. Dirección de escena: Pablo Maritano. Escenografía: Andrea Mercado. Vestuario: Sofía Di Nunzio. Iluminación: José Luis Fiorruccio. Elenco: Oriana Favaro (Fiordiligi), Cecilia Pastawski (Dorabella), Iván Maier (Ferrando), Norberto Marcos (Guglielmo), Omar Carrión (Don Alfonso), Marisú Pavón (Despina). Orquesta y Coro de BAL.

La ópera bufa tenía ya una larga tradición en el siglo XVIII cuando Wolfgang Amadeus Mozart y el libretista Lorenzo Da Ponte decidieron colaborar por tercera y última vez en 1789 para dar a luz Così fan tutte. La cuestión de la fidelidad en general y más específicamente la fidelidad femenina había sido objeto de innumerables comedias como lo indican algunos títulos de la época: La donna ancora è fedele de Alessandro Scarlatti, La fedeltà premiata de Joseph Haydn o Gli amanti alla prova de Domenico Cimarosa, por nombrar solo unas pocas.

Mozart y Da Ponte prefieren a un astuto y misógino “filósofo” en el rol del bajo bufo, en lugar del habitual anciano ridículo del cual todos se burlan. Es Don Alfonso en este caso quien se burla, con la complicidad de la criada Despina, de la moral burguesa que defienden con firmeza Ferrando y Guglielmo, dos soldados enamorados de las hermanas Fiordiligi y Dorabella. La broma parece resultar divertida al comienzo, ambos deben fingir ser otros e intentar enamorar a las hermanas para ganar la apuesta al cínico Don Alfonso, pero con el transcurrir de las horas la virtud tambalea, las risas desaparecen y comienza la desesperanza. Triunfante, Don Alfonso les refriega el veredicto final: “todas hacen lo mismo”. El filósofo —a quien el director escénico asimila acertadamente a los libertinos del siglo XVIII— ha confirmado su hipótesis aunque eso implicara dejar cuatro almas turbadas.

El primer cuadro es visualmente impactante: evoca inmediatamente los grabados de William Hogarth en los que satirizaba la moral y la hipocresía en la Inglaterra de su tiempo. El resto de la obra transcurre en la casa de las hermanas, pero el director de escena Pablo Maritano deja ver al espectador los movimientos detrás de escena: la farsa se multiplica como en un laberinto de espejos. Las hermanas juegan con una casa de muñecas, ellas a su vez serán marionetas en las manos de Don Alfonso y finalmente todos cumplirán sus papeles en la caja escénica que impone el artificio teatral. Para reforzar la idea, en dos oportunidades se da luz de sala, interpelando al espectador y obligándolo a preguntarse acerca de su lugar en la farsa.

Una escena del segundo acto de Così fan tutte,
Buenos Aires Lírica, Teatro Avenida, 2013

Es indudable que Maritano ha pensado la obra y tiene algo interesante para decir, sin dejar —como es habitual en sus puestas— ningún detalle al azar y acompañándose de un equipo de comprobada calidad como son Andrea Mercado en la escenografía, Sofía Di Nunzio en el impecable y sofisticado diseño de vestuario, y la iluminación de José Luis Fiorruccio, hábil en la utilización no sólo de la luz sino de la sombra como recurso teatral. A medida que avanza la trama, la simetría y el rigor neoclásicos se van resquebrajando, así como las dos hermanas van despojándose de sus pelucas y adornos, quedando en evidencia el artificio en el que se transforma nuestra vida, sujeta a rígidos parámetros morales y decadentes condicionamientos sociales.

El sexteto vocal mantiene simetría con tres voces femeninas y tres voces masculinas. El secreto consiste en que entre ellas posean contrastes interesantes y diferenciales de modo de evitar la monotonía. En el equipo convocado en esta oportunidad se contaba con la experiencia y autoridad del barítono Omar Carrión como Don Alfonso, un verdadero actor-cantante que extrajo todos los matices en los recitativos del siniestro y manipulador filósofo. El otro personaje bufo, el de la criada Despina, estuvo a cargo de la soprano Marisú Pavón, con sobrados medios vocales aunque por momentos algo sobrepasada por una comicidad e histrionismo que la ubicaba en un filo algo riesgoso. A veces un grado más o menos de intensidad hace la diferencia.

La parte femenina de las dos parejas “nobles” estuvo graciosamente servida por una radiante Oriana Favaro —su Fiordiligi fue ganando en seguridad y presencia vocal hasta brindar un “Per pietà, ben mio, perdona” de gran calibre— y la Dorabella de la mezzosoprano Cecilia Pastawski, vocalmente irreprochable, fue lo más destacable de la velada en su interpretación de la hermana más voluble y frívola. En tanto en la parte masculina el resultado fue más ajustado: el tenor Iván Maier, con un bello timbre tiene aún trabajo por delante para hacer más redonda la personificación de Ferrando, mientras que el barítono Norberto Marcos cumplió vocalmente bien y estupendamente en lo actoral con el rol del impetuoso Guglielmo.

 Omar Carrión (Don Alfonso), Cecilia Pastawski (Dorabella), Oriana Favaro (Fiordiligi), Marisú Pavón (Despina) y Norberto Marcos (Guglielmo) en el primer acto de Così fan tutte, Buenos Aires Lírica, Teatro Avenida, 2013

El aspecto musical estuvo liderado por Juan Casasbellas, quien a pesar de un buen pulso y tempi adecuados, logró un éxito parcial en la concertación. En esta ópera los números de conjunto tienen una importancia decisiva, y ese fue justamente el punto más débil en la dirección de Casasbellas, con demasiados momentos de desfasaje entre la orquesta y el escenario.

En síntesis, un auspicioso comienzo de temporada para Buenos Aires Lírica, que contó con una destacable puesta escénica y un equipo vocal con muchos aciertos en este cierre del ciclo Da Ponte-Mozart, que sin embargo dejó algunas dudas en el aspecto musical.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Marzo 2013


Fotografías de Liliana Morsia, gentileza Buenos Aires Lírica
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Publicado el 20/03/2013
     
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