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“Eugene Onegin” en el Teatro Avenida : Entre la pasión y la austeridad
La asociación Buenos Aires Lírica cerró su temporada 2012 con su segunda versión de la ópera de Tchaikovsky. Por Ernesto Castagnino
 

Escena del primer acto de Eugene Onegin,
Buenos Aires Lírica, Teatro Avenida, 2012

EUGENE ONEGIN, escenas líricas en tres actos de Piotr Ilitch Tchaikovsky. Función del viernes 9 de noviembre de 2012 en el Teatro Avenida, organizada por Buenos Aires Lírica. Dirección musical: Javier Logioia Orbe. Puesta en escena: Mercedes Marmorek. Escenografía: María José Besozzi. Vestuario: Lucía Marmorek. Iluminación: Alejandro Le Roux. Coreografía: Omar Saravia. Elenco: Fabián Veloz (Eugene Onegin), Carla Filipcic Holm (Tatiana), Pedro Espinoza (Vladimir Lenski), Vanina Guilledo (Olga), Walter Schwarz (Príncipe Gremin), Alicia Alduncín (Madame Larina), Elisabeth Canis (Filippyevna), Ricardo Crampton (Capitán Zarietski), Sergio Spina (Señor Triquet), Sergio Vittadini (Voz de un campesino), Martín Paladino (Guillot). Orquesta y Coro de Buenos Aires Lírica. Director de coro: Juan Casasbellas.

La idea de componer una ópera sobre la obra en verso de Pushkin, le fue sugerida a Piotr Ilich Tchaikovsky en 1877 durante una velada en casa de una famosa cantante que le propuso el tema. Dos años más tarde se estrenaba en el Conservatorio de Moscú la que se convertiría en la ópera más representada del compositor ruso.

El proceso que sigue el espectador es la transformación de Tatiana de niña en mujer. Lo que precipita el pasaje es el desengaño amoroso que sufre al ser rechazada por Onegin, un aristócrata que padece de la enfermedad propia de su clase: el taedium vitae. Aburrido de la vida, Onegin destruye todo lo que se pone a su paso: el amor de la joven Tatiana, la amistad del poeta Lensky… Ni siquiera ese repentino cambio de último momento alcanza para salvarse de su propia autodestrucción: declara su amor a Tatiana pero ella, fiel a su marido, lo rechaza dejándolo en la desesperación.

Buenos Aires Lírica, después de seis años, vuelve a proponer este título con una nueva producción, esta vez liderada por Mercedes Marmorek. Con algunos momentos más logrados que otros, la tradicional puesta escénica transcurrió sin sobresaltos. El momento más interesante fue el intimismo alcanzado en la escena de la carta, sin dudas el punto más alto de la velada también en lo musical. La escenografía de María José Besozzi y la iluminación de Alejandro Le Roux plantearon un constante desplazamiento entre los espacios interiores y exteriores, vinculados a la psicología de los personajes, con recursos austeros pero efectivos.

El elenco tuvo un desempeño parejo, pero la presencia vocal de Carla Filipcic Holm como Tatiana, merece un párrafo aparte. La soprano hizo vibrar la sala del Teatro Avenida con su voz de soprano lírica, rica en colores y de interesante cuerpo, ideal para este rol. Entregada a la pasión inocente de Tatiana, la noche en la que escribe la carta, o resignada y distante, cuando rechaza a Onegin en el dramático final, supo transmitir con emoción la transición que sufre el personaje. Fabián Veloz fue un Onegin de buenos medios vocales, pero más previsible en su elegante frialdad.

Acompañando a la pareja protagónica se destacaron el ya conocido Lensky del tenor Pedro Espinoza, quien ya había demostrado el año pasado en La Plata lo que es capaz de hacer con este rol, el príncipe Gremin de Walter Schwartz que hizo de su aria un momento de verdadero disfrute y el Triquet de Sergio Spina, un excelente actor-cantante capaz de dar relieve a un personaje episódico como el del divertido y decadente cancionista francés. También cumplieron Vanina Guilledo como Olga, una eficaz Elizabeth Canis que también repite su Filipievna, y Alicia Alducín como Larina.

La orquesta, luego de algunos tropezones en el inicio, tuvo un buen nivel general. Javier Logioia Orbe dirigió con precisión aunque dejándose llevar por los arrebatos pasionales y menos por las sutilezas de la partitura. El Coro de Buenos Aires Lírica intervino con corrección y aportó dinamismo en sus apariciones.

Sergio Spina (Triquet) y Carla Filipcic Holm (Tatiana), junto al Coro de Buenos Aires Lírica, en el segundo acto de Eugene Onegin, Teatro Avenida, 2012

El final de temporada de Buenos Aires Lírica combinó con equilibrio la austeridad y la pasión. Con un homogéneo conjunto de voces —en el que se destacó la soprano Carla Filipcic Holm por la belleza y luminosidad de su timbre— y una puesta de tipo intimista, se brindó un espectáculo disfrutable y por momentos emocionante.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Noviembre 2012


Imágenes gentileza Buenos Aires Lírica / Fotografías de Liliana Morsia
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Publicado el 17/11/2012
     
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