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“I due Figaro” en el Teatro Colón : El burlador burlado ossia Don Bartolo desagraviado
Con la presencia de Riccardo Muti, se produjo el estreno local de esta ópera de Mercadante, cuyo argumento representa la vida de los personajes de Beaumarchais quince años después de las bodas de Fígaro y Susana. Por Ernesto Castagnino
 

Escena del primer acto de I due Figaro, Teatro Colón, 2012

I DUE FIGARO, ópera de Saverio Mercadante. Producción del Teatro Real de Madrid, Festival de Ravenna y Festival de Salzburgo. Estreno argentino. Función del martes 28 de agosto de 2012 en el Teatro Colón. Dirección musical: Riccardo Muti. Puesta en escena: Emilio Sagi. Escenografía: Daniel Blanco. Vestuario: Jesús Ruiz. Coreografía: Nuria Castejón. Iluminación: Eduardo Blanco. Elenco: Saimir Pirgu (Conde de Almaviva), Asude Karayavuz (Condesa Almaviva), Rosa Feola (Inez), Annalisa Stroppa (Cherubino), Mario Cassi (Figaro), Eleonora Buratto (Susana), Anicio Zorzi Giustiniani (Torribio), Omar Montanari (Plagio). Coro Philarmonia de Viena, dirección: Walter Zeh. Orquesta Juvenil “Luigi Cherubini”.

Saverio Mercadante compuso su ópera número 38 para el público madrileño, sobre un libreto de Felice Romani que, como era usual en la época, había sido escrito originalmente para otro compositor, Michele Carafa. Romani imagina una secuela a la Trilogie de Figaro de Pierre-Augustin de Beaumarchais, de la cual Gioacchino Rossini eligió la primera parte para Il barbiere di Siviglia (1815), mientras que Wolfgang Amadeus Mozart había preferido poner música a la segunda, Le nozze di Figaro (1786) y, ya en el siglo XX, Darius Milhaud hizo justicia a la tercera parte cuando compuso en 1965 La mère coupable.

En el transcurso de dos actos, Mercadante y Romani nos presentan distintos engaños urdidos por Figaro y, el ahora más avispado Cherubino, que intentan embaucar, por motivos diferentes, al Conde Almaviva —padre ya de una hija casadera—, triunfando esta vez la astucia juvenil de Cherubino sobre la codicia incorregible del viejo barbero. En la partitura de Mercadante, por momentos algo plana, domina con cierta fuerza el elemento “español”, con el que crea climas tanto cómicos como sentimentales, encontrando su fortaleza en los números de conjunto y en la rossiniana stretta con que finaliza el primer acto, lo que permiten despejar cierto letargo general.

La puesta escénica de Emilio Sagi no aportó demasiado dinamismo a una trama enrevesada y algo monótona. Tampoco sacó ningún provecho del personaje de Plagio, el poeta que observa “de afuera” la escena atento a encontrar material literario para su obra, un personaje de ensueño para cualquier régisseur que quedó sin embargo desdibujado en esta puesta más sobria que divertida. La escenografía de Daniel Blanco, impecable en su realización nos presentó el mismo patio andaluz con algunas variantes en el interior de columnas, que, por cierto, no contribuyó al esclarecimiento de una trama de enredos bastante compleja, y, además, afianzó la monotonía reinante. El vestuario de Jesús Ruiz, refinado y de buen impacto, se destacó con justicia.

Escena del segundo acto de I due Figaro, Teatro Colón, 2012

El rol protagónico, para el que Mercadante compuso los pasajes más inspirados, es el de Susana. Aquí fue cantado con gracia y empuje por la soprano Eleonora Buratto, precisa en la coloratura y delicada en las frases líricas. También interpretó muy bien el rol del apasionado Cherubino, la mezzosoprano Annalisa Stroppa, impetuosa y con buena proyección vocal. El elenco femenino se completaba con la voz de timbre juvenil, pero de limitada extensión, de Rosa Feola como Inez y la adusta Condesa de Asude Karayavuz.

El tenor Saimir Pirgu interpretó un Conde Almaviva autoritario, aburrido de su mujer y proclive a las tentaciones, mientras que el barítono Mario Cassi fue un Figaro de voz poderosa pero por momentos de emisión algo brusca. Completaban el elenco Omar Montanari como Plagio y Anicio Zorzi Giustiniani como Torribio.

La dirección de Riccardo Muti a esta altura está fuera de toda consideración crítica, pero indudablemente es la columna vertebral de este proyecto de exhumación de óperas olvidadas junto a la orquesta juvenil por él fundada en 2004. Con instrumentistas menores de treinta años, la Orquesta “Luigi Cherubini” ha participado en diversos festivales europeos, en los que se ha dedicado a la recuperación de óperas olvidadas o menos transitadas de los siglos XVIII y XIX, como Il ritorno di Don Calandrino de Domenico Cimarosa (2007), Il matrimonio inaspettato de Giovanni Paisiello (2008), Demofoonte de Niccolò Jommelli (2009), la ejecución en paralelo de dos versiones musicales del oratorio Bertulia liberata debidas a Mozart y Jommelli (2010) y finalmente I due Figaro de Saverio Mercadante estrenada en el Festival de Salzburgo “La escuela napolitana” en 2011.

Annalisa Stroppa (Cherubino), junto al Coro Philarmonia de Viena,
en el segundo acto de I due Figaro, Teatro Colón, 2012

El Coro Philharmonia de Viena, dirigido por Walter Zeh, fue de menor a mayor, notándose algunos desajustes en el primer acto y luego cobrando fuerza y homogeneidad en el transcurso de la obra.

Una muy loable y bienvenida exhumación de esta ópera de un compositor opacado por sus contemporáneos Rossini, Bellini y Donizetti, pero que, sin embargo, dejó algunas páginas musicales que merecen nuestra atención. La curiosidad del argumento basado en los populares personajes de Beaumarchais le aporta un interés adicional a este Figaro tardío que ya ha perdido sus mañas y no puede evitar beber de su propia medicina. Un dottor della sorte di Don Bartolo, no podría estar menos que agradecido con este desagravio.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Septiembre 2012


Fotografías gentileza Teatro Colón
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Publicado el 03/09/2012
     
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