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“Tricíclico” en La Oreja Negra : No hay dos sin tres
Pedro Velázquez y Carlos Pérez Banega exploran una relación interpersonal diferente en su nueva obra de teatro musical, que se potencia por sus destacados intérpretes y una propuesta escénica dinámica. Por Luciano Marra de la Fuente
 

Carlos Pérez Banega (Tano), Johanna Sciar (Brenda) y Pedro Velázquez
(Ringo) en una escena de Tricíclico, La Oreja Negra, 2012

TRICÍCLICO, obra de teatro musical con libreto de Pedro Velázquez y música de Carlos Pérez Banega. Función del martes 5 de junio de 2012 en La Oreja Negra, Uriarte 1271, Ciudad de Buenos Aires. Elenco: Johanna Sciar (Brenda), Pedro Velázquez (Ringo) y Carlos Pérez Banega (Tano). Iluminación, video y fotografía: Diego Saggiorato. Dirección actoral: Adriana Cuellar. Dirección musical: Carlos Pérez Banega. Dirección general: Pedro Velázquez.

Los vericuetos de las relaciones humanas siempre son fuente de inspiración para el juego escénico. La propuesta de Tricíclico, la nueva obra de teatro musical de Pedro Velázquez y Carlos Pérez Banega, creadores de La carnicería, parte de la posibilidad de una relación amorosa entre tres personas en un contexto de situaciones cotidianas. Si en La carnicería se enfocaban en la infidelidad —reinterpretando de manera metafórica el mito de Don Juan—, en Tricíclico sus autores indagan sobre los lazos interpersonales más profundos del amor y que van más allá del deseo sexual.

La pareja de Brenda y Ringo recibe, tras una crisis matrimonial, a un viejo amigo, el Tano, generándose una relación, más que triangular, circular, donde los tres expresarán su deseo mutuo y correspondencia al mismo tiempo. Si bien el planteo podría tomarse como antojadizo, en el transcurso de la obra se podrá comprobar cómo llega a ser una relación verdadera, mostrando los riesgos que cualquier relación fuera de lo establecido puede llegar a tener, tanto entre sus integrantes como frente a los ojos de una sociedad no tan abierta a las diferencias.

La obra, estrenada a fin del año pasado en el Chacarerean Teatre, vuelve ahora a las madrugadas de los viernes en La Oreja Negra, un espacio teatral no tradicional que combina mesas, sillones y almohadones con un escenario típico para ofrecer recitales. La propuesta escénica integra esos dos lugares en lugar de separarlos: ni bien uno ingresa para ubicarse en alguna de las mesas, puede ver en los sillones a los tres protagonistas únicos de esta historia, como uno más de nosotros, aunque luego se mezclarán entre el público o recorrerán en algún momento el espacio de un lado a otro.

Esta idea de cercanía es una constante en el libreto de Velázquez, apelando a un lenguaje directo y situaciones de la cotidianidad, sin dejar de lado el humor y la ironía. La estructura no lineal del texto pone en evidencia el artificio teatral y le da una manera muy natural al paso entre la palabra hablada a la cantada. Las atractivas canciones de Pérez Banega abordan diferentes estilos que van desde el rock y el rap a la balada, e incluso pasando por un ranchera o un tango, y que siempre encuentran el grado emocional justo para cada situación.

 Johanna Sciar (Brenda), Carlos Pérez Banega (Tano) y Pedro Velázquez
(Ringo) en una escena de Tricíclico, La Oreja Negra, 2012

Esa dualidad entre cercanía y artificio se da también en la elección de los objetos escénicos: una mesa y tres sillas, similares a las que están sentadas el público, aunque pintadas de naranja, son el centro donde los protagonistas de esta historia, se encontrarán, se divertirán, se seducirán y se pelearán. La iluminación reforzará el carácter fragmentario del discurso, creando diferentes climas y dándole un dinamismo visual bien pensado, que se acrecienta con los mínimos movimientos coreográficos que realizan los intérpretes.

Sostén fundamental de la obra son ellos tres, Johanna Sciar y los mismos Pedro Velázquez y Carlos Pérez Banega, quienes se ponen en la piel de los protagonistas de esta particular relación. Cada uno compone sus personajes con características bien diferenciadas y también ensamblan sus estupendas voces a dúo o en trío, además de lucirse en sus canciones solistas. Tal vez uno de los momentos más logrados sea “Respiré” con la bella voz solista de Sciar, mientras Velázquez recita el célebre poema “Hombres necios que acusais” de Sor Juana Inés de la Cruz y Pérez Banega acompaña con su voz y la guitarra.

Tricíclico se enmarca en ese grupo de obras de teatro musical que van directo a lo emocional, sin vanos artificios. Es significativo que al comenzar la obra se escuchen unos compases de “Let it be” de los Beatles, quizá dando la clave precisa para entender y sentir ese mundo de emociones que propone Tricíclico, que se potencia gracias a la plena entrega de sus excelentes intérpretes. Es sólo cuestión de vencer los prejuicios, disfrutar de ese mundo que puede ser resignificado en otro tipo de relaciones y dejarlo ser.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Junio 2012


Fotografías gentileza Ayni Comunicación
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Publicado el 15/06/2012
     
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