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“El Mesías” en Nueva York : Celebración canadiense handeliana
Como parte de su gira por Norteamérica, Les Violons du Roy ofreció el famoso oratorio de Handel en el Carnegie Hall, junto a La Chapelle de Québec y destacados solistas, bajo la dirección de Bernard Labadie. Por Ramón Jacques (corresponsal en los Estados Unidos)
 

Bernard Labadie dirige a Les Violons du Roy en
El Mesías, Carnigie Hall, Nueva York, 2009

EL MESÍAS, HWV 56, oratorio de George Frideric Handel. Concierto del viernes 11 de diciembre del 2009 en el Carnegie Hall de Nueva York. Les Violons du Roy. La Chapelle de Québec. Dirección musical: Bernard Labadie. Solistas: Rosemary Joshua, soprano; David Daniels, contratenor; Alan Bennett, tenor; Andrew Foster-Williams, bajo-barítono.

Como parte de su gira por Norteamérica —que incluyó a ciudades como Montreal, Québec y Los Ángeles—, Les Violons du Roy realizó una  presentación en la mítica sala de conciertos de Nueva York, el Carnegie Hall, ofreciendo una sublime versión del célebre oratorio de El Mesías de George Frideric Handel.

Fundada en 1984 por Bernard Labadie, su actual director titular, Les Violons du Roy es la orquesta de cámara más importante de la región de Québec. Esta agrupación tomó su nombre de la reconocida orquesta de cuerdas de Jean Baptiste Lully, que tocaba en la corte de los reyes de Francia del siglo XVII. A pesar de que el ensamble ejecuta un amplio repertorio de piezas con instrumentos modernos, para las obras del barroco utiliza réplicas de arcos antiguos, buscando siempre la manera estilística, el fraseo y las practicas de interpretación más parecidas a las de ese periodo.

El contratenor David Daniels, junto a Bernard Labadie, Les Violons du Roy y la Chapelle de Québec, interpretando El Mesías, Carnegie Hall, Nueva York, 2009

Musicalmente, la orquesta produjo una cálida y homogénea armonía basada en la ligereza y airosa sonoridad de su lúcida sección de violines y el acompañamiento de clavecín, muy dinámico y tenue cuando fue necesario. Labadie dirigió su orquesta son entusiasmo y habilidad, y de su incisiva baqueta emanaron las límpidas texturas, la vitalidad y variedad de la orquestación de Handel.

Las partes corales fueron encomendadas a La Chapelle de Québec, agrupación fundada también por el propio Labadie en 1985, y que demostró ser un coro muy “vertiginoso” de amplia unidad y cohesión en cada intervención. Se destacaron su “Glory to God”, que fue acompañado por unas trompetas desde la parte mas alta del escenario con una resonancia evocadora de la “música acuática” del compositor, el alegrísimo “All we like sheep” y —como en todo concierto de El Mesías— en la parte más emotiva y jubilosa del “Allelujah”.

Bernard Labadie dirige El Mesías, junto a Les Violons du Roy
y la Chapelle de Québec, Carnegie Hall, Nueva York, 2009

Entre los solistas, el famoso contratenor estadounidense David Daniels cantó con autoridad y suntuosa y oscura tonalidad vocal, teniendo su mejor momento en el aria “O thou that tellest”, acompañado del coro, así como en la solemne “He was despised”. La soprano galesa Rosemary Joshua ofreció conmovedora sensibilidad y admirable agilidad y dicción en su aria “Rejoyce greatly”, a la vez que todas su intervenciones resultaron notables. La tendencia a opacarse y la escasa emisión en la voz del tenor lírico Alan Bennett privaron su prestación de sentimentalismo y efectividad, en tanto que la voz del bajo-barítono Andrew Foster Williams emitió un sonido pesado y por momentos alejado del estilo, sobre todo en su conocida aria “The trumpets shall sound”.

Ramón Jacques
Estados Unidos, diciembre 2009

 

El Mesías en Los Ángeles
Cinco días después de la presentación y del éxito neoyorquino, este autor tuvo la fortuna de escuchar a Les Violons du Roy interpretando nuevamente el oratorio handeliano, pero en esta ocasión en el Walt Disney Concert Hall de Los Ángeles, California, como orquesta invitada de la Filarmónica de Los Ángeles, de la cual es titular Gustavo Dudamel. La sala de conciertos, más pequeña y con mejor acústica, resultó ser un marco apropiado para crear un ambiente más íntimo y cercano al público, creando un sonido musical más amalgamado y apasionante. Bernard Labadie exaltó nuevamente las partes más musicales de la partitura con precisión. La prestación del coro y la del contratenor David Daniels se mantuvieron en un alto nivel interpretativo, como también la de la soprano Rosemary Joshua, que, más allá de sus cualidades arriba señaladas, logró tocar fibras muy profundas con su conmovedora aria “But thou didst not leave”. El tenor Alan Bennett exhibió un timbre de buen gusto, pero lamentablemente tuvo los mismos problemas de rigidez y de emisión que en el Carnegie Hall. El cambio en el elenco fue el  bajo-barítono Joshua Hopkins, único no presente en Nueva York, quien cantó con elegancia, dándole un toque de frescura al aria “The trumpet shall sound”.


Imágenes gentileza Carnigie Hall de Nueva York / Fotografías de Richard Termine

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Publicado el 02/01/2010
     
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