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“Hedwig and the Angry Inch” en The Roxy : El grito de una pulgada rabiosa o el montaje de una vida en versión glam-rock
Se presenta por primera vez en nuestro país este musical acerca del amor, la identidad y el desencuentro, en el que una cantante transexual relata su historia a través de canciones. Por Ernesto Castagnino
 

HEDWIG AND THE ANGRY INCH, musical de John Cameron Mitchell y Stephen Trask, en traducción y adaptación de Marcelo Kotliar. Función del viernes 29 de mayo de 2009 en The Roxy Live Bar. Dirección: Martín Alomar y Ángeles Pourteau. Dirección musical: Gaby Goldman. Dirección Vocal: Ana Carfi. Coreografía: Gustavo Carrizo. Coaching Actoral: Mosquito Sancineto. Elenco: Germán Tripel (Hedwig), Florencia Otero (Yitzhak). Músicos: Santiago Grecco, primera guitarra eléctrica y acústica, y coros; Rigo Quesada, segunda guitarra eléctrica y acústica, y coros; Osvaldo Tabilo, batería; Valeria Rosé Cholvis, bajo y coros; Gaby Goldman, teclados y coros; Melania Lenoir, coros. Iluminación: Sandro Pujía. Diseño de Video: Martín Borini. Maquillaje: Juan Gasparini. Pelucas y Peinados: Fabián Sigona. Vestuario: Sol Canievsky. Ilustraciones: Natalia Festa. Producción General: Ricardo Manetti y Mariana Mele.

El musical Hedwig and the Angry Inch, estrenado en 1998 en el circuito teatral del off-Broadway, nació de la unión creativa entre el actor y director John Cameron Mitchell y el músico Stephen Trask. El éxito inmediato que obtuvo tras su estreno hizo que una productora cinematográfica le propusiera a Mitchell llevar la historia al cine, lo cual se concretó en 2001, transformándose inmediatamente en una obra de culto (1).

El musical narra la historia de Hedwig, una cantante de rock que vive a la sombra de quien fuera su amante y creación, el rockstar Tommy Gnosis. Mientras Tommy da un recital multitudinario, Hedwig hace el suyo en un bar cercano frente a un público al que relata la historia de su vida a través de canciones. La estructura dramática es efectiva, una sucesión de monólogos entre los que se intercalan canciones (muy bien traducidas al español por Marcelo Kotliar). Así Hedwig va recorriendo con el público el camino transitado: su infancia en Berlín oriental junto a su madre (Tear me down), la búsqueda del amor (The Origin of Love), el casamiento con un soldado norteamericano (Sugar Daddy), un fallido cambio de sexo que deja esa “pulgada irritada” de carne entre sus piernas (Angry Inch), un relato de sí misma como su propia creación (Wig in a Box), su encuentro con el adolescente al que bautizará Tommy Gnosis (Wicked little Town [Hedwig Version]), su rabia y su soledad cuando Tommy, luego de abandonarla, se convierte en la estrella de rock que ella no pudo ser (The long Grift) hasta alcanzar finalmente la serenidad, reconciliándose con su historia, para ubicarse en un linaje de rockeras a las que rinde homenaje (Patti Smith, Tina Turner, Aretha Franklin) en el tema  final “Midnight Radio”.

Germán Tripel (Hedwig) en Hedwig and the Angry Inch, The Roxy Live Bar, 2009

La historia de Hedwig es la historia de la conformación de una identidad, desde el pequeño Hansel que escuchaba la radio adentro del horno en su pequeño departamento de Berlín hasta la rockera glam-punk-ochentosa. Hedwig arma un collage, un montaje de sí misma (como lo describe en el tema “Exquisite Corpse”) que se transforma en una brillante e inteligente reflexión acerca de la identidad, el amor y el desencuentro. Un buen ejemplo de ello es el tema “The Origin of Love” –en mi opinión el más bello– en el que Mitchell hace una recreación del mito platónico acerca del nacimiento del amor a partir del andrógino, un ser que poseía ambos sexos y cuya soberbia castiga Zeus cortándolo en dos. Desde entonces, cada mitad, añorando a la otra, busca reunirse tratando de hacer nuevamente un solo ser. Musicalmente la obra cuenta con las melodías creadas por Stephen Trask, en las que transita hábilmente por distintos géneros –desde el country al rock duro– creando un mundo musical atractivo, original y de gran espectáculo.

La propuesta escénica, con dirección de Martín Alomar y Ángeles Pourteau, cuenta con el espacio del bar The Roxy que se adapta perfectamente al espíritu de la puesta en escena: un recital de Hedwig en un bar cercano al estadio donde Tommy Gnosis hace delirar a las masas. Cada tanto Hedwig abre una puerta lateral del escenario esperando en vano oír algún reconocimiento de su antiguo amante. Sobre el fondo se proyectan imágenes que acompañan el relato y las letras de las canciones conformando un  espectáculo visualmente atractivo. El diseño de iluminación de Sandro Pujía resalta el clima de recital de rock con poderosos efectos. El vestuario ideado por Sol Canievsky es interesante y acompaña el planteo general. Destacable el diseño de maquillaje de Juan Gasparini que crea una máscara de intensos rasgos que completan la creación del personaje. Detrás del brillo de la purpurina y los colores emerge la mueca de la tristeza y el dolor.

La dirección musical corre a cargo de Gaby Goldman quien además está a cargo de los teclados. Los músicos en escena conforman la banda “The Angry Inch” que acompaña a Hedwig en una supuesta gira. Su desempeño es muy bueno aunque en los momentos de mayor intensidad alcanza un volumen que impide seguir la letra de alguna canción.

Germán Tripel (Hedwig) en Hedwig and the Angry Inch, The Roxy Live Bar, 2009

El cantante Germán Tripel –quien protagonizó en 2008 Rent, el musical– tiene a su cargo el rol protagonista con resultados más que aceptables. Su voz, bien matizada y timbrada, se adapta con naturalidad a los diferentes géneros por los que va transitando la obra, consiguiendo climas bien diferenciados: más intimista en las baladas, más efusivo y potente en los temas rockeros, aunque es evidente que Tripel se siente más a gusto en estos últimos. Se trata de un cantante versátil que se da el lujo de adoptar un timbre vocal menos rico y depurado para darle voz en el penúltimo tema al adolescente Tommy Gnosis (Wicked little Town [Tommy Gnosis Version]). Su dicción es buena aunque debiera esforzarse aún más en transmitir con claridad el texto de las canciones, que van completando el relato biográfico de Hedwig. Desde el punto de vista actoral, la entrega de Tripel hace olvidar algunas falencias en este aspecto aunque la dirección actoral de Mosquito Sancinetto, logra extraer del cantante los diferentes matices del personaje: su humor ácido y su sentido trágico de la vida, su fortaleza y su vulnerabilidad. La cantante Florencia Otero personifica a Yitzhak, el amante (también transexual) de Hedwig, una subtrama que en el film está más desarrollada. Otero tiene a su cargo una parte solista en el tema “The long grift” que cumple con buenos medios vocales.

En resumen, un planteo visual y musical de calidad junto con la destacable voz del protagonista, conforman una atractiva versión de un inteligente musical del circuito alternativo.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Junio 2009

Nota
(1) Su obra cinematográfica incluye Hedwig and the Angry Inch (2001) y Shortbus (2006). Actualmente se encuentra filmando Rabbit Hole con la actuación protagónica de Nicole Kidman, film que se estrenará en 2010.

Para agendar
Hedwig and the Angry Inch se puede ver en el Roxy Live Bar, Niceto Vega 5542, todos los fines de semana hasta fines de junio, en los siguientes horarios: viernes y sábados a las 21.00, y domingos a las 19.00.
Más info: www.haciendohedwig.blogspot.com

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Publicado el 11/06/2009
     
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