Jueves 25 de Abril de 2019
Una agenda
con toda la música






Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

Gastón Solnicki : La última mirada a Kagel en Buenos Aires
Por Luciano Marra de la Fuente
 

3. Kagel y la cámara / El después…

En la génesis del filme Kagel puso un par de condiciones, ¿cómo fue después, en el proceso de filmación? ¿Cómo fue la relación entre ustedes en ese proceso?
A Kagel lo conocí cuando filmé la mañana en que llegó al primer ensayo. Lo conocí ya detrás de la cámara. En algún momento tuve que bajar los brazos y saludarlo. Él estaba muy bien predispuesto y siempre muy cordial. Lo que se ve en la película es verdad. Si bien es cierto que el filme se ve muy soviético, en el sentido que Kagel muestra una sola cara, yo registro esa única cara, acepto y me conformo con esa cara que me muestra. Pero al mismo tiempo eso era todo cierto. Ese charme y la amabilidad con la que se manejaba era verdadera. Y conmigo no era distinto. Kagel estaba muy concentrado, los músicos también y nosotros igual. De alguna manera, teníamos diferentes instrumentos, pero la energía era la misma. Estábamos todos subidos al escenario donde ensayaban y era como si fuera una sola concentración. Éramos todos parte de lo mismo, desde el lugar que nos tocaba. Y en ese sentido, Kagel nunca tuvo una actitud de reprimir. Se lo tomó con mucha naturalidad, no estaba contemplado para mí –yo no contaba con eso–, pero al mismo tiempo no me alcanzaba con menos para hacer una película, necesitaba de esa dinámica. Kagel entendió enseguida que estábamos trabajando con una demencia similar a la de él y creo que eso nos hizo ganar su confianza de alguna manera. Él me lo dijo en algún momento, que él se estaba abriendo y estaba dejando que me acerque mucho. Él quería que yo lo supiese, además de que supiese que él lo sabía. Yo le contesté que sabía que él sabía y que yo sabía. Una vuelta más. Pero en todo caso con Kagel fue muy cordial el trato, fue una persona muy amorosa, a pesar de haber tenido algunos puntos de vista distintos a la hora de cerrar la película.

Mauricio Kagel en un ensayo en el Auditorio del Goethe, julio 2006. Detrás, la cámara de Gastón Solnicki y su sonidista. Fotografía de Máximo Parpagnoli/Departamento Fotofilmación Teatro Colón.

¿Qué pasó después del rodaje?
Seguimos en contacto. A mí me llevó bastante tiempo ver todo el material, fueron cuatro meses. No era porque lo hacía de vez en cuando, sino porque eran 130 horas… Editarlo, tener algo armado, una cosa que empezaba a parecerse a una película, todo eso fue muy largo, y a medida de que iban apareciendo cosas, yo se las iba mandando, estaba en contacto con él. También nos ayudó a resolver el tema de los derechos con su casa editorial. Y eventualmente a la hora de decidir tener una película tuvimos algunas diferencias que no pudimos superar.

¿Cuáles fueron esas diferencias? Si se pueden decir…
No es un secreto. Me da un poco de cosa hablar de él… (se interrumpe) Es muy raro todo eso. Estuvo tan presente él en mi vida, su presencia constante. Hace un año estaba con él en Alemania haciéndole unas entrevistas… Es muy fuerte (silencio) Es fuerte que no esté más y es una cosa muy rara. A él no le gustaba la escena del dentista [con la cantante húngara Klara Csordas]. No quería que esté en la película. Quizá él entendía que esta película era el retrato último de su persona, por eso para él era tan importante que la película tuviera un tono más determinado. Inclusive si me hubiese dicho eso, creo que me hubiese convencido. Quizá hubiese dado el brazo a torcer. Pero en un punto a mí nunca me pareció. Obviamente yo tenía el consentimiento del dentista, de la cantante y todo eso… pero nunca quedó tan claro desde qué lugar él planeaba eso. A nivel autoral, no estaba contemplado que él me diera indicaciones en ese sentido. Sí, es verdad que en otros niveles yo estaba siempre constitutivamente atento a su mirada y a no ofenderlo. Pero me parece que justo en la única escena que él no estaba, no me parecía… no me gustó. Ahí tuve que defender algo que para mí era muy importante. La película en algún punto es sobre la comunicación. Se están manejando distintos lenguajes, distintos idiomas y se están hablando sobre temas de interpretación… la música y la comunicación. Para mucha gente la música es algo muy sublime y es como un mundo, como el de los pensamientos, que no entra ahí. Para mí en ese sentido la película comienza a trabajar con la cotidianidad y con el trabajo, el día a día, la relación con el afinador, una cantante puede tener problemas en la boca, tienen que ir al dentista y resulta que su trabajo pasa por la boca. Para mí eso le da un tono muy importante y no es que se me ocurrió a mí. Yo lo escuchaba con gente que le tomaba pruebas, test, para mí era muy importante. Después lo fui comprobando en diferentes festivales, que esa escena es importante en la película, muy importante.
Más allá de eso está bueno que exista un registro de lo que pasó con Kagel. Ese plano del final en el que una nena saluda tiene ese toque de que esa generación también estuvo presente. Es el tema del legado que decía Kagel: ‘Yo no vengo acá a dirigir y decir cómo se hacen las cosas, eso no me interesa. Lo importante es comunicar, pasar la buena información, no trucos y esa es la historia de la música’. Hay un vínculo trascendental e intergeneracional que es un poco como el centro de todo el regreso de Kagel y de la película.


Ideas, proyectos y familia
Gastón Solnicki, a sus treinta años, está lleno de ideas y nos cuenta algunos de sus futuros proyectos y deseos: “Me gustaría hacer una película sobre el Teatro Colón. Porque es un lugar que amo mucho, ha sido un refugio muy importante a lo largo de mi vida y me da mucha nostalgia por los momentos que pasé ahí y no solo yo, sino la ciudad de Buenos Aires y el siglo XX… Los músicos que pasaron por ahí. Haría una película con paneos muy lentos sobre la arquitectura del Teatro junto a las grabaciones más importantes realizadas ahí, como lo que ya no es. De hecho, creo que la película se tendría que hacer durante estos años. Habría que ver si políticamente me dejan entrar a hacerla. Sin embargo, mi próximo proyecto ahora es hacer una película sobre Román Riquelme y Miguel Najdorf, el ajedrecista, en una sola película. Najdorf era mi abuelo y hace mucho quiero hacer una película sobre él. También hay un proyecto de ficción. Ahora estoy haciendo una película que se llama Mateo 00 [cero cero] con mi familia que voy a presentar en el BAFICI en la sección ‘Work in progress’. La estoy filmando hace ocho años. Tampoco sé de qué se trata… pero tiene que ver con mi familia más directa, mis padres, mis sobrinos… Está bueno el material. Yo creo que ahí hay una película buena. La idea es seguir haciendo películas, seguir creciendo. Es un momento muy interesante, como hago documentales bastantes físicos –no sé qué quiere decir eso de ‘físicos’–, pero de alguna manera estoy poniendo el cuerpo ahí, durante muchos días y no sé si el futuro me va a permitir seguir haciéndolos. Las cámaras son cada vez más chiquitas pero siguen siendo pesadas. Siento que en este momento es así, es como los proyectos comienzan a aparecer con mucha fluidez. Hay muchos proyectos que aparecen y me está costando decir qué hago. Pero en algún punto no me parece una dispersión, me parece que por lo menos para generar el material yo creo que se puede jugar al pintor. Uno puede tener ahí los cuadros y los va armando de a poco”.

Para agendar
Süden se presentará todos los viernes y sábados de enero a las 22.00 en el Malba Cine, Av. Figueroa Alcorta 3415, con una entrada de $10 y descuento para estudiantes y jubilados. En cada una de las funciones, el clarinetista Federico Landaburu –integrante del Ensamble Süden– interpretará Atem für einen Blazer (Aliento para un instrumentista de viento) de Kagel, y el viernes 9 de enero a las 21.00 se podrá apreciar Una brisa, acción fugitiva para 111 ciclistas, también de Kagel, en la puerta del Malba.

Entrevista de Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Enero 2009


Imagen arriba del último recuadro: Ensayo de Una brisa, julio 2006, fotograma de Süden.

<  1 | 2 | 3

Anterior                                                                                 Comienzo

________

Espacio de Opinión y Debate
¿Qué te pareció esta entrevista? ¿Coincidís con lo que se dice? Dejanos tu punto de vista en
opinion@tiempodemusica.com.ar aclarando en el Asunto de tu email el nombre del artículo. Hagamos de Tiempo de Música un espacio para debatir. 

 
Publicado el 07/01/2009
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados