Viernes 19 de Julio de 2019
Una agenda
con toda la música






Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

Violeta Schwarcz López Aranguren : Lo sonoro-musical, una instancia de posibilidad
Por Javier Villa
 

Musicoterapia

Como disciplina, la musicoterapia surge debido a la necesidad de los profesionales de abordar determinadas problemáticas. Esto hizo que se tomara al hecho sonoro–musical como parte del entramado terapéutico porque permite, desde el lenguaje no verbal, la apertura de la comunicación entre el paciente y el profesional, sobre todo en ciertas patologías donde está obturada la comunicación verbal.

¿Cuál es el enfoque que se debe tener presente a la hora de abordar la terapia desde aspectos que quizás están relacionados con lo educativo?
Hay que tener muy en claro que lo que cambia, sobre todo, son los encuadres. Un encuadre pedagógico tiene objetivos y propósitos pedagógicos, digámoslo en términos muy amplios: la transmisión de determinados contenidos o generar un proceso de enseñanza-aprendizaje, estimulado programáticamente, con una currícula, ¿no? En el encuadre terapéutico el propósito no es enseñar nada, lo que no quita que alguien puede internalizar y aprender, pero como un efecto secundario no buscado, porque el propósito terapéutico tiene que ver con la necesidad en términos de salubridad que presenta ese sujeto como paciente. Tiene un problema, un conflicto, una angustia, un malestar, y entonces la música es un elemento, es una herramienta, es un instrumento, como el cuerpo, como el juego, como el lenguaje, para poder abordar esa problemática. La musicoterapia le puede brindar conocimientos a la educación musical, para su propia práctica porque operativiza conocimientos a partir de la investigación y viceversa. La educación musical también genera conocimientos nuevos que pueden nutrir al musicoterapeuta.

¿El resultado musical en el marco musicoterapéutico es indicador de algún tipo de avance?
No porque sea estético o no. No buscamos dentro de un encuadre terapéutico un resultado determinado en términos estéticos.

Pero sí muestra algún tipo de avance en el tratamiento.
Por supuesto porque a lo largo del proceso habla de avances y retrocesos. No es un propósito que toque “lindo”, tocar es un medio para otra cosa. En la escucha del musicoterapeuta, la producción sonoro-musical va a ir transformándose porque lo que se va a ir transformando es a partir del proceso del sujeto, y eso es claramente un indicador.

Hace un tiempo leí un trabajo tuyo donde analizás las distintas definiciones de cada escuela de musicoterapia. Hubo algo que me pareció sumamente interesante y es cómo la música le demanda al paciente un cambio de posicionamiento, que hace que se corra, en ese momento, de su patología. Me gustaría que amplies esa idea.
La musicoterapia y el dispositivo musicoterapéutico brindan esta práctica corporal que no implica sólo lo audible. Hay que poner el cuerpo de otra manera, y hay que escucharse y percibir al otro, que también hace a un descentramiento de su patología porque es un descentramiento del narcisismo. Y encima con herramientas que no está acostumbrado a utilizar en la vida cotidiana, lo cual es bastante interesante porque facilita ese desplazamiento. Producir genera un corrimiento de esa cuestión que toda patología conlleva, narcisística de fijación. El yo está apoyado en el síntoma, por eso cuesta tanto deslindar síntoma, deslindar patología, porque hace a nuestra identidad. Llega un momento en que la enfermedad forma parte de nosotros y también se pega a lo que es uno. La posibilidad de crear es un proceso de transformación. Ciertas materias primas las intercalamos, las cambiamos, retrogradamos, ampliamos, modificamos. Poder correrse de esa posición, desplazarse subjetivamente tiene la posibilidad de empezar un camino en dirección a la cura, no digo curarse. No sé si alguien se cura, en general (risas).

Investigación y lenguajes artísticos

Las representaciones sociales acerca de la separación entre investigación y práctica artística han dado un salto cualitativo en los últimos tiempos. Con mayor frecuencia se encuentran investigaciones acerca de aspectos vinculados a la técnica instrumental o vocal, a la interpretación y también a la cuestión performática; todas áreas que forman parte del acontecimiento artístico. Lo interesante de todo proceso de investigación en arte es cómo la producción de conocimiento puede resultar un aporte valioso para el desarrollo y el avance de la actividad artística en general.

¿Cuáles son los aportes que la actividad investigativa le brinda a un sujeto? ¿En qué lo modifica?
Poder tener sostenimiento para su propia práctica. Poder cuestionarse, no seguir repitiendo lo que le enseñaron o que es muy interesante o que puede seguir siendo válido pero confrontarlo, avanzar, no quedarse cristalizado. Me parece que la investigación y ejercerla son un desafío de encontrarse que lo que uno creía que sabía...

Cuestionarse ¿no?
Claro, eso genera angustia y te mueve el piso. Pero eso es lo que te obliga, con vos mismo, a seguir leyendo, a investigar y a ver que hay un mundo que es muchísimo más amplio que lo que solemos restringirnos, con el instrumento, en el aula o con un otro. Me parece que la investigación es una forma de no estar tan solos. Uno está solo con el instrumento, uno está solo con el maestro, uno está solo con los alumnos. Son praxis solitarias del conocimiento, ¿no? Investigar me parece que es una apertura y entonces uno se nutre también. Uno tiene que enriquecerse.

¿Creés que existe cierto prejuicio de algunos sectores que postulan que para hablar de una determinada actividad antes hay que poder dominar la práctica?
Esto es como que sólo puede hablar de la función materna alguien que fue madre. Entonces uno no podría curar un padecimiento si no lo padeció. No estoy de acuerdo con eso. Opinar podemos opinar todos, el derecho a la opinión la tiene cualquier sujeto libre, en tanto él mismo se otorgue esa libertad. Ahora si hablamos en términos de conocimiento y en términos técnicos, obviamente con mayor formación será más complejo o más elaborado lo que nos pueda transmitir y lo que piensa acerca de ese tema, pero me parece que no hay que pasar exactamente por el mismo recorrido, ni de la misma manera, ni la misma cantidad de años.

También se da el caso de gente que es muy experta pero no lo puede comunicar en un encuadre pedagógico.
Voy por la contraria. Hay excelentes docentes que no sé si son tan buenos músicos, pero tienen una facilidad para transmitir, hay que ver en qué área, determinados contenidos. No digo el maestro de instrumento. Hay muchos maestros que tocan como los dioses y no saben traducir eso en una estrategia pedagógico-didáctica. Vuelvo a la idea de la distribución de poder en esto de idealizar al maestro y repetirlo, ¿no? Y ser un autómata y volverse un robot con las mismas mañas que tenía el maestro, o técnica o estilo. Me parece que no es ocupar el lugar del otro. Tres pianistas te podrán dar tres miradas acerca de cómo interpretaste tal obra. ¿Cuál es más válida? 

Todavía circula la idea de que lo artístico es un necesariamente un espacio de liberación, y muchas veces eso no sucede, más bien al contrario. ¿La música interpela a la posición subjetiva?
En la producción artística se juegan aspectos del control consciente, de lo que puedo manejar, qué doy, cómo suministro, cómo gradúo, también con el movimiento y con el manejo del cuerpo. Cuando te profesionalizás tenés más control porque hay aspectos técnicos que te permiten expresar y construir el discurso, pero siempre hay algo de la subjetividad que se filtra. Creo que tu pregunta sobre cómo la producción sonoro-musical interpela al sujeto, es cómo determinados fragmentos u obras musicales nos generan o nos disparan cuestiones que desconocemos de nosotros mismos, que no podíamos anticipar. En el campo de la musicoterapia la corriente de [Rolando] Benenzon, que se creó en Argentina, trabaja el concepto de ISO, identidad sonora. Básicamente plantea que hay algún sonido, una música, que genera la movilización de alguna representación reprimida del orden de lo inconsciente. A mí me pasa con una obra de Mozart. Mirá cómo será la negación que no te puedo decir cuál es la obra, no me acuerdo, porque si es mi ISO no quiero racionalizarlo. Esa obra tiene un encadenamiento de tres notas, me pone la piel de gallina. No hay palabras, la palabra no alcanza. Me pone en un estado que no me ponen ni siquiera otras obras que me encantan y elijo escuchar. Entonces… ¿la música interpela? ¿Moviliza? Sí, pero no porque el autor o el creador haya querido transmitir tal idea. Porque es lo que se me juega a mí, qué representación inconsciente.

¿Qué es lo que te resulta particularmente atractivo del hecho musical?
El hecho artístico musical me parece el más enigmático por la abstracción que implica y porque se maneja a través del tiempo. Aporta el conocimiento de quien lo produce pero también mueve y permite el aprendizaje —más allá del encuadre de una clase—, posibilitando también la reflexión, aunque no sea en el mismo momento, pero la dispara a posteriori. Me parece que es una producción humana que agrupa y que condensa la riqueza de la subjetividad de una manera que otras artes por ahí no tienen.

Como pregunta final… ¿Qué significa la música en tu vida?
Es un rasgo identitario mío muy fuerte. Se transformó en un medio de desarrollo profesional y también en un medio de disfrute porque no he perdido para nada, por suerte, el placer de la escucha. Para mí tiene mucho valor la historia vivida porque lo asocio históricamente y políticamente. Cuando terminé el doctorado decidí empezar a estudiar un nuevo instrumento. Ese es el lugar de la música, hasta para seguir estudiando algo nuevo.

El recorrido por las distintas temáticas da cuenta de la complejidad del hecho musical, ya que se revela como un área de injerencia en múltiples disciplinas. La profundidad y la riqueza argumentativa con que Violeta Schwarcz elabora sus apreciaciones muestran su experiencia académica, su sagacidad y, también, la amplitud con que concibe a este lenguaje expresivo. Ya sea desde lo artístico, lo terapéutico o lo educativo, el hecho sonoro-musical, de una u otra manera, siempre ofrece una instancia de posibilidad.

Entrevista de Javier Villa
Enero 2019

Anterior                                                                                                                                              < 1 | 2 | 3

Fotografías de Nelson Gutiérrez
Seguinos en
www.twitter.com/TdMargentina y www.facebook.com/tiempodemusica.argentina
__________
 
Espacio de Opinión y Debate
¿Qué te pareció esta entrevista? ¿Coincidís con lo que aquí se dice? Dejanos tu punto de vista en nuestro facebook o nuestro blog. Hagamos de
Tiempo de Música un espacio para debatir.

Compartí esta nota en Facebook o en Twitter

 
Publicado el 18/01/2019
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados