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Violeta Schwarcz López Aranguren : Lo sonoro-musical, una instancia de posibilidad
Por Javier Villa
 

Educación musical

El imaginario colectivo le sigue asignando a los lenguajes artísticos algunas premisas que todavía operan en un sector importante de la sociedad, como por ejemplo el lugar del talento o el acercamiento temprano como hecho determinante para poder abordar una actividad artística. En ese sentido el camino iniciado por la educación musical ha desandado en parte esas creencias, aunque pareciera que las características propias de la praxis musical artística, de alguna manera, las sigue reafirmando. Es un proceso de cristalización continua que le exige a la pedagogía un gran discernimiento entre cuáles son los aprendizajes que resultan imprescindibles para los músicos profesionales y cuáles son los necesarios para aquellos individuos que desean sentirse parte de un ámbito expresivo.

¿Cuáles creés que son los problemas con los que se enfrenta la educación musical hoy?
Muchas veces la educación musical peca de encerrarse en una burbuja y creer que lo más relevante son solamente las enseñanzas y los aprendizajes de la música específicamente y de la técnica. Por supuesto que tienen que estar y que a un alumno en formación musical se le tiene que dar armonía, contrapunto, nadie lo está discutiendo. Además cada uno de esos conocimientos tiene distintas formas de ser transmitidos. Me parece que lo que cuesta es abrirse. Sería muy interesante que nuestra formación sea más transdisciplinar, sin perder la especificidad.

Hay una cierta atomización de los espacios curriculares y una tendencia a no poder vincularse entre sí. 
No puedo pensar una producción humana sin la definición de sujeto. Tener una mirada psicológica implica que uno va a trabajar con un sujeto y que para entender un vínculo, una relación, que se construye en un proceso de enseñanza-aprendizaje, son dos sujetos en juego más un tercer elemento que se pone a discurrir gracias al lenguaje, que es el conocimiento. Son tres elementos en juego todo el tiempo cuando hablamos en una relación de dos. Cuando hablamos de un grupo hay que tener mínimamente conocimientos de dinámica grupal para saber cómo se generan las relaciones y cuáles son los conflictos que se dan en todo grupo, no solamente en un grupo pedagógico. Hay que tenerlo en cuenta para que el conflicto no tome al grupo y entonces se deje de lado el aprendizaje, que es el objetivo. Entonces ahí están los aportes de la sociología, la psicología, la filosofía. Un músico es un artista y un artista no puede ser alguien que no se esté cuestionando cuestiones existenciales, por mínimas que sean. Cuando uno produce algo, cuando uno crea algo, hay algo en juego, hay algo de su significación, de su sentido. Entonces hay preguntas que uno se realiza hasta como disparadores para poder crear. Eso tiene que ver con una reflexión que te lo da el campo de la filosofía, epistemología, en términos más ya de lo educativo. Enseñar a pensar al otro. 

¿Por qué es importante la presencia del estímulo musical durante la infancia?
Una infancia sin lo musical sería como una infancia a la que le falta un alimento. Si falta la música falta una condición de posibilidad para el desarrollo. Nosotros nacemos en condición de posibilidad, genéticamente determinados a constituirnos en sujetos, pero no somos sujetos, somos un organismo viviente con toda una información genética que en determinados medios se podrá desarrollar o no, de acuerdo a las características del medio. Hay condición de posibilidad en lo geográfico, lo económico, lo social y lo político. El primer sentido que se constituye a nivel intrauterino es la audición, con lo cual —esto está convalidado en investigaciones— ya hay inscripción psíquica. El psiquismo también se va constituyendo intrauterinamente y después será resignificado a posteriori a lo largo de la infancia, que es la etapa de constitución subjetiva más fuerte, no solamente mental, y que implica la constitución y el desarrollo del cuerpo. Estamos inmersos en un mundo sonoro y lo sonoro no sólo a nivel del lenguaje verbal sino sonoro-musical.

¿Por qué creés que todavía existe una mirada sobre lo musical vinculada a tener o no tener talento? ¿Por se sigue sosteniendo?
La actividad de los niños es todo lo no verbal, lo lúdico. Es propio para poder externalizarse. Se dice que naturalmente los chicos juegan. No es natural porque hay chicos que no juegan, y justamente ahí vemos que no es natural. Tiene que haber un otro que le estimule el desarrollo del juego. En la actividad expresiva del niño hay menos inhibiciones porque no existe este registro de que hay un otro que evalúa, que compara. En el niño existe una necesidad que se expresa como descarga motora porque el cuerpo que tiene que movilizarse, y en esas movilizaciones se le brindan herramientas: lápices, crayones, objetos sonoros que hacen ruido y le divierte, le da placer, y hay una retroalimentación entre el placer que le da determinada acción y que también se lo estimulen los adultos que tiene a su alrededor, que son quienes cumplen la función de las figuras parentales. Ahora cuando llega al colegio todo eso se empieza a acotar y a circunscribirse a determinadas áreas y en determinados horarios: la clase de música, la clase de dibujo o de plástica, el taller de...

En algunos espacios tampoco se dan las condiciones para estimular esas actividades.
Claro, como si la actividad lúdica no fuese un proceso de enseñanza-aprendizaje y no nos permitiese internalizar conocimiento. Me parece que habría que rever esa representación. Jugar no significa hacer cualquier cosa. Ahora si jugar es laissez faire y que nada se sistematice, por supuesto que eso no permite construir conocimiento. Hubo toda una escisión, una separación, de lo que venía siendo parte de la expresión de ese sujeto, como una forma de vincularse con los otros, a una situación de exposición en el medio de la nada, de un silencio angustioso y en el medio del escenario, o de un aula, donde la mirada no está ni por el placer, ni por el lado del disfrute, ni del aprendizaje, sino del lugar de la evaluación. Por lo menos de la representación del sujeto, no digo que el docente siempre lo esté evaluando. Entonces cuando dicen “yo nunca fui afinado”, “no tengo talento” o “cómo voy a cantar si yo no soy músico”, yo pregunto ¿para cantar hay que ser músico? “Yo no soy músico” significa que no soy profesional. Uno puede profesionalizarse pero también puede llevar a cabo actividades artísticas sin ser profesional y eso no significa hacerlo mal. No tendrá los aprendizajes y la sistematización de los años de la formación de un profesional. En la producción artística, sea cual fuere el lenguaje, uno expresa más allá de lo que puede controlar. Esto también nos expone muchísimo. Uno habla más allá de lo que quiere decir. Cuando uno toca, cuando uno canta o se mueve en el espacio ¿puede controlar todos los aspectos? Porque socialmente lo tenemos connotado así. Me parece que acreditarse no tener talento tiene que ver con el lugar donde nosotros, como sociedad, colocamos las prácticas artísticas.

Lo que pasa es que en sí la significación del término “talento” es…
Reaccionaria. Uno de los grandes problemas es que se pega el ser con el hacer o el ser con el tener. Se es a partir de lo que se tiene. Porque la cultura está enmarcada en el lugar del tener. ¿Por qué mucha gente cuando se jubila pierde la identidad y cae en esas depresiones terribles porque no sabe qué hacer? Al final no es no saber qué hacer, es porque toda su vida su identidad se conformó en función de ese hacer, y uno no es solamente lo que hace porque si no cuando deja de hacer, deja de ser. Entonces talento y no talento vienen bajo esa lógica.

Hoy en día se siguen sosteniendo viejas tradiciones de enseñanza donde en vez de otorgar autonomía, lo que se reproducen son, como decías vos, dispositivos de poder. El conocimiento pasa a ser objeto de cómo manipular al otro.
Sí, y es bastante siniestro.

Y se da sobre todo en lo artístico.
En lo artístico en general. Un punto donde tiene que darse un salto cualitativo es el quiebre con el maestro. Supongamos que el maestro, sea en una institución o en forma particular, brindó las estrategias y las herramientas para que el alumno pueda empezar a decir algo, musicalmente hablando. El problema es que muchas veces se desplaza ese mecanismo y los alumnos lo único que hacen es querer parecerse al maestro. Entonces eso es aprender, y eso es tener talento, y eso es ser el mejor, porque el mejor es el maestro. Eso no es casualidad porque un alumno entroniza a un maestro, en tanto el maestro genera las condiciones a nivel del discurso. En toda relación de poder el que está arriba tiene uno que está abajo y el que está abajo coloca, entroniza. Siempre el poder es atribuido. Nadie lo posee en sí mismo porque para ser poderoso se necesita un otro que atribuya poder. Hay una asimetría de poder de base, el que sabe y el que no sabe.

Y además tiene que ser así.
Sí, porque si no, no puede haber vínculo en lo pedagógico, como en lo terapéutico en eso es análogo. Tiene que haber asimetría, pero que haya asimetría no significa que se juegue perversamente con esa diferencia. Como te decía el punto de quiebre me parece muy importante en la formación de uno como sujeto y como productor o creador artístico. Que uno pueda separarse del maestro y elegir otro y seguir, o seguir solo. Dependerá en qué momento se produce ese quiebre. Llega un momento en que es interesante que uno pueda ver, humanizar, y darse cuenta de que hay cosas que sirven y hay otras que a uno pueden no servirle. Aunque siga siendo un muy buen maestro o un muy buen músico. Me parece que ni se llega a hacer un duelo, casi siempre es un quiebre abrupto. Es casi una castración, simbólicamente hablando, ¿no? La separación de los padres o de la familia se hace progresivamente, con un maestro es bastante difícil. Se da ese enamoramiento hasta que de repente uno se da cuenta que empezó a tener un problema técnico y no lo puede resolver o el maestro te expulsa de determinada manera. “Vos no estás a mi nivel” o “no tenés el talento para ser mi discípulo” son cosas que se escuchan.

Y también algunas más fuertes.
Claro. Ahí vuelvo a la idea de la distribución de poder. Todo el mundo es apto y todo el mundo tiene la posibilidad para desarrollar una producción artística, como también científica. En realidad va a depender del proceso, no del talento o no talento.

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Fotografías de Nelson Gutiérrez

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Publicado el 18/01/2019
     
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