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Silvia Del Bianco : La Rítmica Dalcroze, una forma de habitar el cuerpo
Por Javier Villa
 

2. La metodología Dalcroze

Silvia del Bianco en una clase en Buenos Aires, marzo 2018

La especialización en una determinada escuela pedagógica adquiere una mayor significación cuando se la puede contrastar con otras miradas. Dentro de su intensa etapa formativa en la educación musical, Silvia Del Bianco transitó por el método del pedagogo suizo Edgar Willems, la metodología de Carl Orff, la concepción de Zoltán Kodály y, por supuesto, la Rítmica de Jaques Dalcroze.

¿Qué te atrajo de la Rítmica?
Cuando entré al Dalcroze es como que hubiera encontrado el zapato justo. Para mí fue un descubrimiento. Primero me llamó muchísimo la atención encontrar lo que naturalmente a mí se me hacía tan obvio, viniendo de un contexto donde acá la Rítmica no existía, donde yo no había hecho danza de chica. Se me abría un panorama muy interesante porque a mí también me interesaba la pedagogía del piano, no solamente el concierto, sino cómo hace uno para comprender, para expresar, para sentir, para interpretar, qué rol tiene la improvisación, cómo puede la improvisación ayudar a una diversidad de interpretaciones posibles.

Claro, porque tiene que ver con lo creativo.
Exactamente. La creatividad es enorme, y también me gusta porque la Rítmica es un método que implica a la persona, el que no quiere modificar, el que no quiere transformarse está en un contexto no adecuado dentro de la Rítmica, porque necesita la implicación del cuerpo, del grupo, de la interacción.

¿Hay aspectos del método de Dalcroze que hoy en día ya no se trabajan de la forma en la que se hacía originalmente? ¿Qué cosas cambiaron? Si es que cambiaron.
En el método Dalcroze, y probablemente en otros métodos, no tenemos imágenes de cómo se enseñaba en 1914 en Hellerau (Alemania), no existe eso. Sabemos que hay muchas cosas que cambiaron. Por ejemplo antes en las lecciones se combinaban distintos ejercicios, el profesor actual, en general, toma un tema y lo desarrolla. No es que va a saltar de un tema al otro. A la parte corporal en algún sentido se la sigue usando igual, como por ejemplo al marcar el compás. Hoy tenemos muchas clases de técnica corporal, y no la podemos comparar con la técnica que se usaba en 1915. Basta con mirar cómo estaban vestidas las personas. Eso ya te da la pauta que el tipo de movimiento es muy diferente.

¿En un principio el tipo de movimiento estaba más asociado a la danza clásica?
En realidad Jaques Dalcroze no se llevaba tan bien con la danza clásica y él tuvo mucha claridad. La propuesta de su investigación fue ayudar al músico. Cuando él enseñaba en Ginebra, como profesor de armonía, sentía que había músicos que tenían dificultades, por ejemplo, en mantener un pulso estable o en oír ciertos parámetros. Él creía que moviendo el cuerpo entero se iban a corregir cosas que en realidad después tienen que ver con la “motricidad parcial o fina”. Nosotros llamamos “motricidad global” a moverse como nos movemos en la lección de Rítmica, donde entra en juego el peso del cuerpo y el espacio; el espacio es un lugar donde sentimos las duraciones, pero también sentimos el espacio sonoro, o sea los intervalos, las tonalidades. El espacio es como la plastilina donde se visualiza una noción y una percepción que para el músico en principio es auditiva. Nosotros a través de la Rítmica lo llevamos a lo kinestésico, o sea lo llevamos al cuerpo y al cuerpo en desplazamiento y ahí es donde entra el espacio.

Y el movimiento en función de ese espacio.
El movimiento en relación al espacio, por eso también jugamos con ese espacio, tiempo y energía. El espacio es más que un espejo es realmente como una pareja de encuentro.

Silvia del Bianco en una clase, 2012 / Foto de Didier Rossel

Aun cuando existe cierta creencia sobre el supuesto antagonismo de las diferentes metodologías, Silvia Del Bianco echa luz sobre esos preconceptos: “Muchas veces la gente piensa que un método impide al otro o que hay una especie de confrontación, que no es para nada así en realidad. Los objetivos muchas veces son los mismos, lo que pasa es que los medios que se usan son diferentes”. La mirada sobre lo pedagógico vuelve a abordar al método Dalcroze para profundizar aún más los alcances de sus propósitos, y los beneficios que trae este tipo de enfoque para un músico en formación, o bien para un músico ya formado.

¿Encontraste principios de la Rítmica en tu formación en Argentina?
Encontré cosas afines. Si elegí a aquellos maestros es porque yo me sentí bien con ellos y porque me permitieron desarrollarme. Lo que me dio la Rítmica es el complemento de tenerlo todo junto.

Como una síntesis…
Una síntesis. Además a pesar de que el año que yo hice en Salzburgo fue un año de piano concierto, me di cuenta que mi personalidad hace que donde yo me siento feliz es en una situación de grupo, es compartiendo ideas, viendo cómo reaccionan los participantes tomando las ideas que ellos proponen, transformándolas. También me gusta acompañar, hacer música de cámara, pero la educación musical es algo que siempre me interesó muchísimo. 

Lo que tiene la Rítmica es el hecho de estar con uno pero en función del otro.
Sí, siempre.

¿Cómo es tu percepción de la música después de haberla vivenciado a través de la pedagogía Dalcroze?
Completamente diferente en la manera de oírla, porque todo el trabajo de improvisación hace que la percepción armónica sea diferente, porque todo el trabajo del propio cuerpo y del cuerpo en el espacio hizo que no solamente yo integrara mejor al instrumento sino a todo el cuerpo, o sea que me sintiera como una caja de resonancia. También me facilitó mucho tocar con los otros porque ese tipo de ejercicios donde uno reacciona a un compás para cada uno, hace que estés atenta, que estés alerta. Eso lo usamos mucho en la música de cámara, hay muchas cosas que son del ámbito del lenguaje corporal: cuán fuerte voy a tocar, cuándo voy a venir, cuándo voy a ralentar; o sea que hay algo que se trabaja a través de la improvisación y que ayuda en la música de cámara también porque te vas adaptando. La adaptabilidad es fundamental.

Silvia del Bianco en una clase en Buenos Aires, marzo 2018

Lo que se pone de manifiesto en la concepción de Dalcroze es la dirección que tiene la música, su movimiento y el desafío de ponerlo en acto con el cuerpo.
Claro, porque la idea realmente es de solfeo corporal. A veces la gente no lo comprende bien porque piensan que uno trabaja nada más que el ritmo. Cuando en realidad no. Dalcroze  pensaba al ritmo en términos de la vida y en la vida todo tiene ritmo, por eso insisto muchas veces en que el espacio no es solamente para hacer el valor, es un espacio que representa todos los parámetros: hay ciertos ejercicios en donde el espacio representa la duración del compás o de un ritmo, en otros la armonía, en otros la forma musical, en otros va a representar la frase, en otros puede ser un acento. Ahí vemos que son todos elementos distintos pero dentro de lo mismo. A veces hay mucha gente que dice tonterías o que no está informada. Es falta de información.

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Publicado el 24/04/2018
     
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