Miércoles 14 de Noviembre de 2018
Una agenda
con toda la música






Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

Alicia de Larrocha : Una pianista imprescindible
Por Javier Villa
 

3. El repertorio

Con frecuencia para las compañías discográficas un artista suele ser un producto a moldear según las necesidades del mercado, o más bien de lo que se quiere imponer para el gran público. Es así que en una primera instancia puede asociarse a Alicia de Larrocha únicamente con el repertorio español. Más allá de que eso de por sí tendría un altísimo valor musical, la pianista catalana poseía un repertorio vastísimo que interpretó con gran solvencia técnica y musical.

 

Alicia de Larrocha, interpretando La maja y el ruiseñor de Enrique Granados, 1962 

La música española para piano representa no sólo el reflejo de la complejidad y riqueza de los ritmos folclóricos de España, sino también uno de los repertorios pianísticos más excelsos debido a la variedad de colores que demandan a un intérprete. Desde el virtuosismo imaginativo de Granados, la gallardía de Isaac Albéniz, el incesante frenesí de Manuel de Falla, o el lirismo íntimo de Federico Mompou, Alicia de Larrocha ofreció versiones dotadas de un gran conocimiento del estilo y con un arrollador espíritu musical. Su lectura de la música española la sitúa como una intérprete de referencia para este repertorio, ya que además existen partituras revisadas por ella misma.

Uno de los compositores más amados por la pianista barcelonesa fue Wolfang Amadeus Mozart. Probablemente sea uno de los autores que mejor cuadraban con las características personales de Alicia. La candidez de sus contornos melódicos encuentra en ella a una intérprete ideal capaz de despojar, a la claridad de la música mozartiana, de artificios o inflexiones innecesarias. Su lectura representa un claro ejemplo de que una buena interpretación no necesita hacer más de lo que está escrito ni menos de lo que la misma música pide. Es por ello que su Mozart siempre suena fresco, espontáneo e inmensamente tierno.

Del mismo modo que con el compositor austríaco, Alicia sentó escuela en la interpretación de la música romántica. Sus versiones de Schumann, Schubert, Brahms, Liszt, Mendelssohn o Grieg evidencian la cualidad cantabile de su fraseo. Siempre su mirada sobre el Romanticismo está a la altura del repertorio, tanto desde el virtuosismo técnico como desde la hondura interpretativa, muchas veces con un refinamiento intimista pocas veces oído.

El repertorio barroco de Alicia de Larrocha es una clara muestra del conocimiento de la conducción y de la jerarquización polifónica. Sus versiones no estaban situadas en una lectura revisionista que trata de emular la sonoridad del clave, sino más bien en aprovechar las posibilidades y los recursos del piano en pos de plasmar su criterio estético. Aquí su manejo rítmico adquiría gran relevancia dada la rigurosidad y la capacidad para conducir el fraseo con interés. Sus versiones de Bach, Handel, Scarlatti y Soler dan cuenta en forma global de la compresión musical y en forma puntual de la capacidad que tenía para destacar la filigrana ornamental de este tipo de repertorio.

4. Alicia

La partida de algunos artistas muchas veces potencia lo que han hecho en vida, como si de alguna manera hubiera que hacer algo con la magnificencia de su legado. Indudablemente una de las personas que más brega en la actualidad por mantener viva la memoria de Alicia de Larrocha es su hija Alicia Torra. Gestora de innumerables iniciativas, hoy ocupa un rol preponderante en mantener la vigencia del legado de su madre. Pero no se puede dejar de mencionar en estas líneas a una de las personas más importantes en la vida de Alicia de Larrocha, su esposo y también pianista Juan Torra. El compañero afectivo de Alicia dejó su carrera como intérprete cuando dimensionó los alcances del descollante talento de su mujer. A partir de allí se convirtió, hasta su prematura muerte, en un pilar clave por su apoyo incondicional tanto en lo familiar como en lo profesional. Tal fue la importancia de su esposo que no podríamos estar hablando de la brillante carrera de Alicia de Larrocha sin hacer un reconocimiento a su rol trascendental.

Algunos artistas son tan transparentes que en la veracidad de sus interpretaciones dejan ver algo más que lo musical. Alicia de Larrocha formaba parte de ese selecto grupo por la manera sincera que tenía de aproximarse a la música, alejada de la espectacularidad sin contenido. En una entrevista de finales de la década del ’70 mencionó que su misión era gozar y hacer gozar con la música, casi una perfecta síntesis del lugar que ocupaba como artista. Esa frase además da cuenta de que la expresión artística siempre debe estar direccionada a hacer partícipe al otro. Porque en definitiva de eso se trata.

Javier Villa
Diciembre 2017

Anterior                                                                                                                                            < 1 | 2

Seguinos en www.twitter.com/TdMargentina y www.facebook.com/tiempodemusica.argentina
__________
 
Espacio de Opinión y Debate
¿Qué te pareció este artículo? Dejanos tu punto de vista en nuestro facebook o nuestro blog. Hagamos de
Tiempo de Música un espacio para debatir.

Compartí esta nota en Facebook o en Twitter

Publicado originalmente el 16/12/2017

 
Publicado el 19/12/2017
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados