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José Crea : La ética al servicio del canto
Por Javier Villa
 

3. La docencia

Promediando su carrera artística José Crea empezó a recorrer el camino de la enseñanza en forma particular. Los descubrimientos relacionados al uso de su voz estuvieron íntimamente ligados al contacto que mantuvo con algunos prestigiosos profesionales del área de la foniatría: el Dr. Renato Segré, la fonoaudióloga Ethel Wells Achard de Píccoli, el Dr. Federico Augspach, entre otros; como así también con el contacto de bibliografía especializada. Todo esto contribuyó a ir forjando su propia mirada sobre el trabajo pedagógico en el canto.

“Hoy en día sigue habiendo desorientación en la formación del cantante porque se toma el sistema y el método de la sugerencia de tal o cual persona en su tiempo, y se trata de ponerlo en funcionamiento”, comenzaba a reflexionar sobre el tema. “La sociedad se mueve a otra velocidad con conocimientos científicos y técnicos que en ese entonces ni existían. Yo descubro la información que me da a mí la ciencia de la foniatría. El canto es la continuación de la voz hablada. El maestro de canto no puede imaginarse las cosas: ‘ahora abra la boca redonda’, ‘ahora haga eso’. ¡Nada! Para correr ¿qué tenemos que hacer? Primero caminar y después entrenarnos a una velocidad mayor… ¡Para el canto es lo mismo! La voz hablada nos está dando la pauta que no hacemos nada para hablar, pero sí tenemos que entrenarnos en el trabajo mayor que lleva la escuela de canto (que no se toma en cuenta) y es la respiración”.

“El 90% de todo lo que es el canto para todo profesional de la voz es la respiración”, proseguía el maestro, “y en base a la capacidad, a la situación, a los elementos físicos del individuo, hay que hacerlo funcionar tal cual como es. Todo resulta fácil y entendible para el otro, por eso yo siempre menciono que no hay necesidad de grandes estudios para que el individuo entienda sino explicaciones claras. Con tal de que sepa leer y escribir es suficiente, para que sepa dónde está una cosa, dónde está la otra y eso no es cuestión del alumno: es cuestión del maestro. Al mismo tiempo saber explicar las cosas, insistir: ‘¿has entendido?’, ‘¿cómo es?’, ‘a ver hacélo’ y cuando el individuo dice ‘no sé qué es esto, qué es el otro’, el maestro tiene que dar el ejemplo. Entonces como todo el ser humano lo aprende por imitación, escuchando y viendo al otro. No hay necesidad de muchas complicaciones, estamos hablando siempre de canto. El cantante lírico, el cantante popular y el cantante folclórico… La diferencia es que uno necesita mayores conocimientos. De ahí es donde las voces comienzan a perderse pasando determinada edad. Hasta los veinticinco años el ser humano está en crecimiento, entonces no tiene ninguna dificultad. La voz no es que está cambiando, es que está creciendo, se está formando. De los veinticinco años a los treinta madura la voz, pero no hay que esperar a los veinticinco años.”

A mediados de la década de 1970, José Crea conoció al Dr. Jorgé Perelló en una conferencia organizada por la Asociación Argentina de Logopedia Foniatría y Audiología (ASALFA). Oriundo de Cataluña, Perelló era médico foniatra del Teatro del Liceo de Barcelona y una de las máximas autoridades en la materia. A partir de allí entablaron una relación de amistad que continuaron por correspondencia, donde intercambian experiencias y saberes en relación a temáticas referidas al uso de la voz cantada.

José Crea, 1982 / Fotografía de Arnaldo Colombaroli

“A la respiración no hay necesidad de darle una segunda orden, una orden extra al diafragma o al abdomen. Hay que lograr una presión de aire suave, no forzada. De por sí cuando respiramos el apoyo está sobre el diafragma, trabaja solo”, explicaba Crea. “Cuando se canta tenés que pensar en lo que estás diciendo porque el aire se regula acorde a lo que se necesita. No llenarte creyendo que no te va a alcanzar. De ahí que la mayoría de los cantantes, especialmente los tenores, cuando dan con una nota arriba y la pueden sostener, pero al bajar se les cae. No se tiene que hacer vocalización buscando que con un fonema ‘a mí con la E, la U, la A me sale mejor’. ¡Nada! Si nosotros no modificamos nada para hablar. ¿Qué tenemos que hacer? Todos los ejercicios de vocalización se tienen que hacer con todas las vocales, sin desordenar la emisión porque estaríamos alterando los órganos fonadores, la boca, la nariz. De ahí viene la nasalización, la engolatura, debido a que alteramos los formantes del sonido en las cavidades de resonancia que es donde se tendrían que acoplar los armónicos de las distintas vocales. Por eso  viene la voz gutural, nasalizada y fea. Una linda voz sale fea, canta mal pero ‘la voz es linda’, pero no sabe cantar”.

Para terminar ¿qué es el canto para ud. en su vida?
La vida… la vida. El ser que canta es un ser feliz y cantando… cantando… uno se olvida de… “Aquí me pongo a cantar, al compás de la vigüela, que el hombre que lo desvela  una pena extraordinaria, como el ave solitaria con el cantar se consuela”.

Esa última pregunta de la larga entrevista a José Crea dio lugar a una respuesta que sintetizaba la pasión que él con convicción profesaba por el canto.

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Publicado el 05/01/2016
     
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