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Darío Lopérfido anunció la temporada 2016 del Teatro Colón
El Director General y Artístico brindó una conferencia de prensa donde detalló los lineamientos de la programación artística para el año próximo y sus ejes de gestión para que “el teatro sea más abierto”. Por Luciano Marra de la Fuente
 

Presentación de la Temporada 2016 del Teatro Colón en el CETC / Foto de Máximo Parpagnoli, gentileza Teatro Colón

Esta mañana en la sala del Centro de Experimentación del Teatro Colón, el Director General y Artístico del teatro Darío Lopérfido presentó la temporada 2016. El Jefe de Gabinete porteño Horacio Rodríguez Larreta abrió la presentación diciendo que “es un lujo” la próxima temporada y que van a seguir trabajando con dos consignas: abrirlo a la comunidad argentina a través de las transmisiones vía streaming implementadas desde este año, y profundizar en medidas “que ya tenemos” para acceder al Teatro, orientadas “para aquellos que no tienen”, a través de la realización de ensayos abiertos y gratuitos, y la utilización de la pantalla que se encuentra en la Plaza Vaticano.

Acompañado con su equipo artístico integrado por el Director General de Producción Artística Guillermo Scarabino, la Directora de Estudios Musicales Eduviges Picone, el Director del Ballet Estable Maximiliano Guerra, el Director del Programa Colón Contemporáneo Martín Bauer, el Director del CETC Miguel Galperín, el flamante Director de la Ópera de Cámara del Teatro Colón Marcelo Lombardero, más los directores vocales Mónica Freda y Hugo Gervini, Lopérfido comenzó su exposición haciendo hincapié en que “el teatro sea más abierto”, destacando la reapertura de la Biblioteca y la digitalización del patrimonio sonoro del teatro. También elogió la obra que se llevó a cabo en el edificio para que reabriera en 2010, una obra que contempló la ubicación de ocho cámaras que sirven para realizar, con el soporte técnico del Ministerio de Modernización porteño, las transmisiones vía streaming desde el sitio web institucional.

Con los ensayos generales abiertos, esas transmisiones web y la implementación de un Festival de Verano con cuatro espectáculos gratuitos en la Plaza Vaticano y dos en la Sala Principal, Lopérfido sostuvo que de esa manera “el teatro se abre socialmente a la Ciudad”. Con respecto al Festival de Verano, Lopérfido lo comparó con los que se realizan en la temporada estival europea y opinó que hacer los espectáculos en la Plaza Vaticano es “estar en el Teatro Colón pero en la puerta”. Siguió su exposición destacando la vuelta de la Ópera de Cámara del Teatro Colón, eliminada durante la gestión de su antecesor Pedro Pablo García Caffi: para Lopérfido es un lugar para promover cantantes, músicos y obras, y anunció con mucho orgullo la vuelta de Marcelo Lombardero al Colón, para que programe esas óperas de cámara, una responsabilidad que ya había asumido durante 2003 y 2005. También se aclaró que esos espectáculos no se realizarán en el mismo Colón, sino extramuros: en la Usina del Arte y el Teatro 25 de Mayo.

Elecciones y regresos

Para la temporada lírica, la selección de títulos de esta primera temporada programada por Lopérfido —quien elogió el trabajo realizado con Guillermo Scarabino para su armado— abarca un espectro que va desde el Barroco hasta expresiones de la segunda mitad del siglo XX: Dido y Eneas (1689) de Henry Purcell, Don Giovanni (1787) de Wolfgang Amadeus Mozart, Fidelio (1814) de Ludwig van Beethoven, Macbeth (1847/65) de Giuseppe Verdi, Tosca (1900) de Giacomo Puccini, Porgy and Bess (1935) de George Gershwin, Volo di notte (1940) e Il prigioniero (1949) de Luigi Dallapiccola, el estreno latinoamericano de la dificilísima Die Soldaten (1965) de Bernd Alois Zimmermann, y Beatrix Cenci (1971) de Alberto Ginastera, en homenaje al centenario de su nacimiento.

A estos, habría que sumarle los títulos de la Ópera de Cámara del Teatro Colón: El enfermo imaginario —un espectáculo basado en la obra de Molière con música de Marc Antoine Charpentier y Jean-Baptiste Lully—, Mahagonny Songspiel (1927) de Kurt Weil y Berthold Brecht, los estrenos sudamericanos de Das Wundertheater (1949) de Hans Werner Henze y The Tempest Songbook (2007) de Kaija Saariaho, y el estreno mundial de Darwin en la Patagonia con libreto de Diego Golombiek y música de Marcos Franciosi.

Una escena de la puesta de Sasha Waltz para Dido y Eneas / Fotografía de Sebastian Bolesch

Queda claro que, con respecto al año pasado, en esta selección hay una apertura de los límites estilísticos, con la bienvenida inclusión de ópera barroca (Purcell, Charpentier-Lully) y un grueso corpus lírico del siglo XX (nueve de las quince obras, y sin considerar a Tosca como perteneciente a ese grupo), ahora en desmedro al repertorio ultra tradicional del siglo XIX (no hay óperas del bel canto, óperas francesas, dramas musicales de Wagner o de compositores nacionalistas). Es raro, sin embargo, que tanto las obras de Dallapiccola y Ginastera no se incluyan en los abonos tradicionales, y se ofrezcan sólo en funciones extraordinarias.

Con respecto a los artistas convocados, Lopérfido remarcó que “la temporada está plagada de figuras grandes”. En ese sentido se destacan el bajo-barítono uruguayo de fama internacional Erwin Schrott y el tenor ruso Dmitry Korchak en Don Giovanni, la soprano spinto portuguesa Elisabete Matos para Fidelio, la soprano holandesa Eva-Marie Westbroek, el regreso del tenor argentino Marcelo Álvarez y el barítono español Carlos Álvarez para Tosca, el barítono mexicano Jorge Lagunes —recordado Nabucco en La Plata hace unos años— y la soprano italiana Chiara Taigi como la pareja protagónica de Macbeth, la participación del grupo de Sasha Waltz y el ensamble instrumental de la Akademie für Alte Musik de Berlin para Dido y Eneas, y de solistas y Coro de la Ópera de Ciudad del Cabo para Porgy and Bess. Elencos argentinos serán los protagonistas de Beatrix Cenci y el doble programa Dallapiccola, como también de los elencos alternativos de varias de las otras óperas.

En cuanto a las presentaciones escénicas, sólo hay una reposición: la producción 1992 de Roberto Oswald de Tosca —y que luego se ofreció en 1993, 1998 y 2003— será un homenaje a ese director escénico, fallecido hace dos años. Según Lopérfido, la gente de escenotecnia le indicó que esa producción estaba completa para reponer, práctica de almacenamiento no muy habitual en el teatro. Dos producciones provienen del exterior: la de la coreógrafa alemana Sasha Waltz para Dido y Eneas, estrenada en 2005 en el Gran Teatro de Luxemburgo coproducida por la Ópera del Estado de Berlín y la Ópera de Montpellier; y la producción de la Ópera de Ciudad del Cabo de Porgy and Bess. Regresan al escenario del Colón Marcelo Lombardero para Macbeth —su última producción fue Jonny spielt auf (2006) y ahora prepara Parsifal para fin de año (“Como le gusta la ópera de cámara, le encargamos este año Parsifal”, bromeó Lopérfido)—, el español Emilio Sagi hará Don Giovanni —en 2013 hizo Carmen—, Alejandro Tantanián en Beatrix Cenci —luego de haber realizado la producción de Fuego en Casabindo de Virtú Maragno (2004)—, el polaco Michael Znaniecki para las obras de Dallapiccola —en 2012 hizo Hagith— y, tras su experiencia en Don Carlo este año, Eugenio Zanetti pondrá en escena Fidelio.  Se destaca, sobre todo, el debut en el escenario principal del Colón de Pablo Maritano con la puesta de Die Soldaten, luego de realizar destacadas producciones en el CETC, el Teatro Argentino de La Plata, el Teatro Avenida y el Municipal de Chile.

 

Una escena de In the Middle, Somewhat Elevated de William Forsythe /
Fotografía de Anne Deniau / Opéra National de Paris

La temporada del Ballet Estable abarca ocho programas: El lago de los cisnes de Tchaikovsky-Wright-Samsova en el Luna Park, Don Quijote, el soñador de la Mancha con coreografía de Maximiliano Guerra sobre música de Leon Minkus, el programa Noche contemporánea incluye Por vos muero de Nacho Duato, In the Middle, Somewhat Elevated de William Forsythe y obras nuevas de Constanza Macras y Walger Cammertoni, una nueva Gala Internacional, la reposición finalmente de Onieguin de John Cranko sobre música de Tchaikovsky, La Bayadera de Minkus-Makarova, Talleres coreográficos y Mix de clásicos con escenas de El cascanueces, La bella durmiente, El lago de los cisnes y Giselle. Como invitados participarán los bailarines Marianela Núñez, Heman Cornejo y Ludmila Pagliero.

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Publicado originalmente el 08/10/2015

 
Publicado el 09/10/2015
     
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