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Beatriz Pedrini : La música, vocación y vida
Por Javier Villa
 

2. Desarrollo

Con el transcurrir del profesionalismo se afianzan más los valores de identidad, o las búsquedas propias de la actividad artística. En este tramo de la charla, Beatriz recorre sus primeros amores musicales y algunos que vendrían más adelante con su crecimiento personal.

¿Cuáles fueron tus compositores más afines?
Desde que conocí y toqué alguna sonata de Beethoven, siempre sentí afinidad de temperamento, de carácter, una afinidad emotiva. Cuando fui madurando, creciendo, comencé a abordar otro tipo de obras, a conocer otro tipo de compositores, me fueron pasando los años también y las experiencias, fui cambiando cosas. Ese amor siempre lo tuve, tengo mucha afinidad; pero después se incorporaron los rusos, a partir del momento que descubrí a [Alexander] Scriabin, ahí se incorporaron los rusos y tuve durante muchos años una gran afinidad con Scriabin. Después sus compañeros, sus coetáneos como Rachmaninov...

¿Veías colores como Scriabin?
(Ríe) No, a ese punto no llegué.

La charla sobre Scriabin nos lleva a la anécdota sobre la preparación de su concierto para piano, instancia que quedó trunca debido a situaciones extramusicales muy asociadas a este compositor ruso. “Estudiando, resolviendo un pasaje y de repente escuché algo, un ruido sobre el piano. Se cayó un portarretrato. Claro… la vibración, pensé yo.  Lo subí, lo puse otra vez. Seguí estudiando y al rato uno de los posters que tenía sobre la pared se cayó. Salí despedida de la banqueta con el corazón alterado. En ese momento dije ‘algo está pasando’ o hay vibraciones que van más allá de lo que uno puede llegar a escuchar o Scriabin no quiere que yo en este momento estudie el concierto, así que lo cerré durante un tiempo y me llamé a quietud. Igual mantengo mi amor por él”.

Beatriz Pedrini en la Biblioteca Nacional

¿Hubo algún compositor que no te atrajo mucho y luego le encontraste su esencia?
Mozart.

¿Qué te pasaba?
No lo entendía. No podía entender este juego que hace él con lo lúdico y lo dramático. Lo tocaba, me decían todo lo que tenía que hacer pero no pasaba por mí, como me pasaba Beethoven. Lo entendí de grande y pude ahí con lo vocal, lo lúdico y lo dramático. Uno empieza a ahondar y descubre toda la carga emotiva, dolorosa, trágica. También lo tierno, lo inocente. Eso lo pude entender y cristalizar en una ejecución y en un sonido ya un poco más grande, después de haber vivido un poco más.

¿Cuál es tu visión sobre la técnica en la ejecución del piano?
La técnica son todos los recursos que uno puede adquirir y que le sirven para lograr una ejecución. En general se entiende a la ‘técnica’ por velocidad o virtuosismo. Pero en realidad es mucho más difícil tocar lento y piano, porque forte y rápido tocamos todos fácilmente: tocar lento, entretenido y con un buen sonido es mucho más difícil. Por eso la técnica es tener o adquirir todos los recursos para poder abordar una obra y lograr una interpretación acabada con todo lo eso que significa: lento, rápido, forte, piano, fortissimo, incisivo, todo. Aprender a hacer un picado, un piano, un pianissimo, los distintos tipos de toque para un Scarlatti, Bach y Beethoven, distinto va a ser para Schumann o Chopin, los rusos requieren de otro pianismo.

¿Cuáles son los conceptos técnicos básicos?
Lo más general es la actitud corporal. Porque lo otro, a mi entender, es como más específico. La libertad de movimiento, la libertad interior. Eso es lo más general. Dentro de lo mecánico está la cuestión postural, el equilibrio, no tener tensiones, no bloquear las articulaciones, específicamente las de los brazos ¿no? Ni en hombro, codo ni muñeca. Tuve maestros que me lo hicieron notar. Lo que a mí me terminó de cerrar fue conocer e investigar un poco más sobre la anatomía y la eutonía. Eso me permitió tener más libertad en la ejecución: saber qué herramienta utilizar y cómo. El piano es una herramienta para manifestar algo nuestro, por eso antes hablaba de la libertad interna.

¿Cómo se trabaja la concepción del compositor con la individualidad del que está ejecutando?
El respeto al compositor está, pero es imposible no aportarle lo propio porque cada obra mueve emociones, mueve situaciones internas que tienen que ver con la historia de cada uno. A cada uno nos mueve cosas pero no nos va a pasar de ese límite, porque tampoco la obra lo permite. Estoy convencida de que cada obra tiene un mensaje tan preciso, el compositor escribió eso con tanta precisión que es muy difícil desbordarse porque la misma obra pone un límite. Eso pienso, no quiere decir que sea así. Es lo que sentí siempre.

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Publicado originalmente el 04/10/14
 
Publicado el 10/10/2014
     
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